Los viejos y buenos tiempos
Hasta antes de llegar a casa y que me contaran las malas novedades, estaba contentísima. No contenta de exultante, más bien de ilusionada y calmada. Justo con la persona en quien estaba pensando, y no es alguien habitual, y exactamente en el mismo sitio que hace dos años, me he encontrado con mi profesora de Física de Bachillerato. Hemos hablado un par de minutos y medio quedado para una cerveza, que sé que no quedará en el aire. Me ha hecho tanta ilusión que quería coger el teléfono y contárselo a alguien... pero ya no tengo a nadie que lo entienda...
Hoy que volvía a casa pensando que hace mucho que no me tomo algo en una terraza. ¡Será el destino!


