Nuestras paranoias no tienen límites
Acabo de hablar con Gwen, que no entendía porqué los cajeros automáticos sólo dan dinero en billetes. Es fácil: porque no tienen ranura para monedas. Así que ha decidido que quiere inventar un cajero que dé monedas.
Ya estoy viéndola, delante de la máquina gritando ¡Tres cerezas! ¡Me han salido tres cerezas!


