Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2007.
Cobarde
Soy una cobarde.
Supongo que eso se es desde siempre pero yo he empeorado mucho estos últimos años. Me limito a dejar pasar el tiempo sin atreverme a hacer una cosa u otra, sin atreverme siquiera a decidir qué es lo que quiero. Espero. Y no decido. Y veo que el tiempo va pasando y mi estómago se resiente, así que intento no pensar para evitar la ansiedad. El tiempo sigue pasando y sigo sin decidir nada. Y me siento mal conmigo msima. Y no consigo colocar mis ideas.
Así que así estoy, como otras tantas veces, sólo que ésta me está costando más que las anteriores. Hubo una que incluso le eché huevos, vaya si lo hice, pero sólo fue en esa ocasión. En general, antes tenía algo fuerte dentro de mí que me movía, a cagarla, pero me movía. Ahora ningún sentimiento es tan importante como para destacar sombre los demás. Hay una parte que es relativamente sencilla, sólo tengo que engañarme a mí misma, coger el teléfono e improvisar. Pero hay otra que me está destrozando, porque no sé cómo hacerlo, cómo decirlo y, sobretodo, porque me avergüenza, porque quiero hacerlo porque es importante para mí pero no quiero hacerlo para no quedar mal. Y eso me avergüenza, porque no quiero ser así.
Así que aquí estoy, llevo dos días en casa, vine para solucionarlo, pero no soy capaz ni de pensar qué decir cuando descuelgue el teléfono. Y dejo pasar el tiempo leyendo para no ser consciente de lo que estoy haciendo.
Pero esta vez sí que tiene fecha de caducidad.
¿Fin?
Ha sido... extraño, impersonal, algo forzado y algo tenso, tirando a formal, casi vacío y doloroso. Pero sobretodo extraño, muy extraño.
La primera vez que he llamado -apretando al botón verde sin mirar, sin pensarlo, como tantas otras veces- he tenido que colgar al minuto porque estaba trabajando, recordarme parpadear por el asombro -¿ha borrado mi número?- y servirme un copazo de mi amigo Baileys para calmar los nervios y la impresión -¡ha borrado mi número!-.
Horas más tarde ha sido más fácil, porque ya sabía que no me iba a rechazar, sabía que no me lo iba a poner fácil pero al menos no me iba a colgar en el primer minuto. Me ha costado hacerla hablar, ha empezado como siempre, diciendo lo ocupada que estaba y quedándose callada, pero se ha suavizado algo después de hablar yo un poco de mí y me ha contado qué está haciendo y qué va a hacer.
Por supuesto, y por si acaso, ha dejado muy claro en todo momento que está muy ocupada y que no tiene tiempo para quedar, ni aunque quisiera.
Me ha explicado cómo va a ser su verano como yo lo haría con mi abuela; bueno, más bien como lo haría con mi tía la del pueblo a la que veo tan poco que no tengo cariño pero sigue siendo mi familia y debo hablarla. Oficial. Ha sido oficial. Y mira que es algo que me recriminó porque considera hipócrita, pero me ha contado sus proyectos laborales y punto. El único comentario personal -que estaba jugando al tenis- ha sido para explicar el ruido de fondo y meterme prisa.
He oído demasiadas veces sus muletillas que quieren decir 'no tengo ningún interés en seguir hablando', he recurrido demasiadas veces a los comentarios positivos que dices cuando no sabes qué decir, he tenido que cubrir sus silencios incómodos con demasiados comentarios absurdos, he sentido que estaba demasiado lejos de mí y que me trataba como apenas un conocido. No es que haya sido una mala conversación -la primera en un año en que no discutimos- pero no me basta como probable última charla; podría haber sido un buen comienzo de acercamiento, pero no existen acercamientos en una sola fase; como últimas palabras, me resultan huecas, insuficientes.
16 minutos y 3 segundos más tarde me he quedado vacía. No estaba triste ni contenta, ni nerviosa ni tranquila, ni asustada ni aliviada. No estaba de ninguna manera. Me he quedado vacía, sin saber qué sentir ni qué pensar.
Y eso es extraño.
Ah! Y no, los libros ni mentarlos. Quizá deba darlos por perdidos.
Lo que tú quieras oír
Las desventajas de no pagar
Estaba yo afanada subiendo a Flickr las fotos del viaje a Eire antes de que acabe el mes para así poder aprobechar la capacidad de julio, cuando Yahoo me ha mandado amablemente a la mierda por gorrona. Resulta que 200 fotos es lo más que me dan por mi cara bonita. Como me he enfadado, he pospuesto para mañana la decisión clave, a saber: pago 25€ por ser Pro, no tener límites y así mantener la identidad, hago una segunda cuenta y continuo desde donde me han puesto la zancadilla o me abro una cuenta sólo para estas vacaciones. ¿Sugerencias?
Mientras, echadle un vistazo a las que me han admitido, la mitad de las que tenía seleccionadas. Y ya de paso, decidme qué os parecen, que a mi ego nunca le viene mal.
CafeConPosos' Pics


