18 noviembre
Después de levantarnos demasiado rápido para mi gusto, de hacer las maletas mirando el reloj, de quedarme con una de tus fotos de carnet, de coger la cámara a pesar de decidir no distraerme sacando fotos, de pasear, de enseñarme edificios, parques, plazas, callejuelas; de bromear a distancia, de hablarnos en silencio para que nadie nos viera, me llevaste a un pasadizo que tiene una vista especialmente bonita y te enfadaste porque había un grupo de turistas que te chafaron la sorpresa. Me hiciste retroceder para no escuchar sus comentarios y mirar en dirección contraria para no intuir nada, así, unos minutos después, nos quedamos prácticamente solas en aquel lugar, el silencio, tú un metro por delante de mí, ambas mirando hacia la msima zona.
¿Lo recuerdas? Hoy hace un año que mirabas la Giralda a través del arco de una callejuela, enseñándome tu ciudad. Cuando te giraste hacia mí te sorprendiste al ver que yo no prestaba atención al edificio, sólo te observaba a ti, memorizando cada rasgo. No olvidaré esa cara. Creo que fue entonces cuando entendiste que no era una aventura para mí, que estaba allí por ti, que me estaba comprometiendo.
Unas horas después dijiste algo completamente cierto: ¿No quieres ni una foto? Luego te vas a arrepentir.
Comentarios > Ir a formulario
Autor: Ann
Fecha: 18/11/2008 19:16.
Autor: Viajera
Aprovecha. Zorrea-zorrea (con musica de chiki chiki que sé que te pone, jajaja).
Traeré fotos, Yog, promise :-p
Fecha: 19/11/2008 10:39.


