Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2008.
Me he cruzado con este cuadro de Hopper que siempre me ha gustado y que ví nada más entrar en aquel café de Sevilla, aquel local tan agradable y solitario, aquel local que atesora un par de horas preciosas.

A veces me angustio y me desespero y me entran ganas de echarte en cara todo lo que ya no tengo, de gritarte y obligarte a complir todas aquellas promesas que quedaron en el aire, de recordarte todos esos buenos deseos, esas ganas, y preguntarte dónde quedaron.
Pero sé que es absurdo, que prometiste porque lo deseabas de corazón y que no has roto tu palabra, sino que aquellas frases han perdido su significado, han caducado. No has fallado, sólo hemos dejado de jugar.
No es que siga en punto y seguido, no es que no acepte, es que no me gusta, es que hay muchas cosas que sigo sin entender, es que desearía que muchas cosas hubieran sido distintas. Voy superando, voy dejando pasar ese tiempo, maravilloso y reparador que todo lo cura; pero hasta el tiempo requiere tiempo y yo añoro y necesito aquel cariño, así que lo extraigo, como puedo, de las viejas palabras, de los viejos deseos.
...just walking down memory lane...
Mis recuerdos se desdibujan y se confunden con las imaginaciones, olvido momentos e invento otros, a veces no sé distinguir éstos de aquellos. Comienzo a volverme loca, con una locura distinta a la desesperación del principio, con una locura más absurda, más gratuita, más autoinfligida. Comienzo a dudar hasta de la verdad y lo único que tengo como prueba es una breve nota que no me atrevo a volver a mirar y un trozo de tela negra rematado en un par de chapas, un trozo de tela que mantengo siempre a la vista, que llevo cuando te necesito a mi lado apoyándome, que en ocasiones te imagino vistiéndolo para recordar su significado.
Y yo sigo teniendo una herida que se niega a cicatrizar y que, en mi locura, suelo rascar y levantar la costra, como si quisiera que siga ahí, como si temiese que al acabar el dolor, desaparecieses hasta de mis recuerdos.
La prueba de fuego: ahora mismo decidiré si me doy al más gratuito masoquismo y autoflajelación o me doy dos ostias y espabilo y tiro p'aĺante. Con un par, Ann, con un par.
* * * * * * * * * * *
Con el siguiente post, desaparecerá El Post. Ya no me veré tentada a leerlo o mirarlo cada vez que vea mi portada. Pero lo echaré de menos, eso seguro.
He tardado en actualizar porque ya apenas escribo si no son noñipost deluxe y porque, en el fondo, me gustaba seguir teniendo aquello al alcance de la vista. Sigue estando ahí, pero ahora hay que buscarlo y así parece que está un poquito más lejos.
¿Por qué ahora? Porque ayer se me pasó la noche volando, me reí como hacía mucho que no me reía y cuando me quise dar cuenta estaba a las 2 de la mañana cantando Muse a grito pelao por mi barrio mientras llegaba a casa, porque me he comprado una lámina super chula que aún tengo que enmarcar, porque fui capaz de ponerme a estudiar un rato antes de meterme en la cama y, luego suspenderé como siempre, pero me van saliendo las cosas de Álgebra, porque ni me acuerdo de la última vez que alguien me avisaba de que había llegado bien a casa -menos cuando Gwen está borracha y me informa de que ha sabido abrir la puerta y llegar hasta la cama sin caerse-, porque me ha llovido y no me he constipado, porque voy teniendo más claro qué quiero hacer con mi tiempo.
Pero, sobretodo, porque pude mirar a la Luna con una sonrisa en la cara, sin que doliera, y eso hacía meses que no pasaba.
En un estado un poco lamentable, con fantasmas dándome vueltas en la cabeza y una seria falta de cafeína en el cuerpo, mando un sms preguntando si quedamos esta tarde. Antes de que me dé tiempo a bloquear el teclado después de enviar, me contesta con una llamada:
-Me aburro, llevo 4 horas en el trabajo y apenas he trabajado media.. estoy sentada aquí, sola, sin hacer nada porque los demás sí que están haciendo algo... me aburro... -y de repente empieza a susurrar- oye que te tengo que dejar porque viene el maitre.
Nada mejor que hablar conmigo para que tengas que vovler a trabajar.
Al menos me ha hecho reír.
...estaba pensando.. igual debería abrir un archivo para todas estas perlas que me cuentas... igual que cuando me llamaste para informarme de que tenías gastrointeritis, de lo malita que estabas y lo poco que te quejabas, cortaste para ir a vomitar y me volviste a llamar a los 10 minutos para decirme que habías sobrevivido...


