...drama waltzes all around me...
...cuando acabe mi café.
- Cañi, Victoria te llama.
- ¿Y qué me llama?
- De todo, ya sabes lo que le gustan los apodos.
- ¡A la puta calle todo el mundo!
- ...qué poco flow...
Karma
Que no consigo decidirme entre esta versión, con su coreografía -lo que me gusta a mí una camisa y sobrero bien llevados, pondió- y su final a lo Chicago, a pesar de llevar la música enlatada...
...y esta, con su arreglo de jazz y esa pedazo de voz.
Gotta shine
...but how?
Me han dicho tantas veces que no me pega... que quizá hasta lo cuento con orgullo... que quizá no lo cuento por ser una parte tan concisa, concreta, inamovible, imprescindible, significativa,de mí...
...cuenta cuántos besos te daría, cuenta cuántos mc’s cuentan cuentos copiando una mía...
Calma... como siempre...
Ilusión, quizá.... como hacía tiempo...
Curioso que tenga que encontrarme en otras personas. Curioso que me busque cuando ni yo misma me daba cuenta de que me estaba perdiendo.
Date un capricho
Si cierro los ojos aún soy capaz de ver y sentir con todo detalle un momento exacto. Por eso esta canción siempre me hará llorar y sonreír a la vez.
For Mum
Una tipa que canta algo... gracioso, aunque no entiendo nada de la letra. Vale, no es de London, pero salen muchos zapatos!
Aura - I will love you monday
A tu salud
Walking dowm Memory Lane, my ass.
Diving in Memory Lane, you mean.
Me dirás que es innecesario, Mum, que parece que vuelvo hacia atrás, pero yo creo que tengo que hacerlo. Porque quiero conservar los sms y en algún momento tendré que copiarlos. Porque ya hace año y pico y tengo que comprobar que de verdad lo he superado. Porque si no puedo leer esto, ¿cómo pretendo ser su amiga?
Considerémoslo una terapia de choque.
Tiene sus cosas bonitas -Me encantaría que conocieras el pueblo en el que me crié y toda aquella zona-, sus cosas difíciles -como lo que me ha hecho dejarlo y continuar otro día- y sus cosas divertidas -No me lo puedo creer, mis padres están chuscando! Y tú y yo qué!- ¿Cómo voy a borrar y olvidar todo eso? De ninguna manera, eso se recuerda y se guarda, para cuando lo quiera (queramos) volver a leer con una sonrisa de medio lado en la cara.
Solo tengo que procurar salir a la superficie a coger aire.
Acaba la clase y me quiero ir corriendo a casa. ¿Por qué? No sé, pero quiero irme corriendo. Subo, dejo las cosas, cojo dinero y en el ascensor voy pensando Sería genial encontrarme con Belén e irnos a tomar algo ahora mismo. Salgo del portal, giro la calle y... tachán! Belén!
Hacía al menos un par de años que nos nos veíamos aún viviendo en el mismo barrio. Hablamos apenas diez minutos y nos cruzamos con su madre, su cuñado y su padrino de bautismo si llegamos a estar un rato más.
- ¿Sabes que creí haberte visto esta mañana en el bus?
- Pues no era yo, ahora sólo cojo el metro.
...
- ¿Cuándo tienes tiempo para una cerveza?
- Cuando quieras, ahora tengo las tardes libres; si en Semana Santa me quedo aquí, te doy un toque.
- O si es en otro momento, ya te llamo yo...
- Eso, o llámame tú cuando quieras.
- Es que suelo volver tarde... porque a cenar entre semana como que no, no? No, que luego toca madrugar...
...
- Uy, mira, mi madre, si es que estamos toda la familia por aquí. Mamá, esta es Ann, una alumna mía del primer año que di clases.
- Sí, fui tu conejillo de indias...
- Pobre, es verdad, igual aún arrastras el trauma...
- Bueno, al final estudié la asignatura que me diste así que tan mal no lo hiciste.
...
- Sí, toda la familia vivimos aquí al lado... lo malo es el Ding dong... Hola! pasaba por aquí... Bueno, ya te contaré con al cerveza...
...
- Me voy, que llego tarde.
- Siempre me puedes echar la culpa a mí, aunque no me conozcan.
- Uys, mi hermana sí que sabe quién eres... que le cuento yo todo...
...
- ¿De verdad que no tienes una hermana o prima o algo que se parezca mucho a ti?
- Qué va, si es rubia. Lo que pasa es que como las guapas nos parecemos y abundamos...
- Será más bien que hay pocas y he dicho Será ella.
Nos despedimos, me doy la vuelta sonriendo mientras sigo mi camino y de pronto me doy cuenta: ¿¡¿Estaba tonteando con mi profesora de bachillerato?!?
Al rico plagio
Con el permiso de Blogia, que no le da la gana mostrar lo que escribo...
Giusy Ferreri
... no os recuerda a nadie?
La semana empezó mal, llegué a pensar que no sería capaz de aguantar y ha terminado tan tan bien como el día que volví a mirar la Luna.
El fin de semana pasado, me estresó. Quizá fui yo sola en mi burbuja, pero me estresó. Y el principio de semana no mejoró.
Necesitaba calma y sólo encontraba amigos hiperactivos. Necesitaba atención y acabé siendo la única que la daba. Necesitaba pararme y surgieron mil asuntos improrrogables. Exploté, sentí que me iba a venir abajo y pedí una comida al sol, un respiro de hora y pico que me devolvió la cordura, como siempre, lo suficiente para mirar lo mismo desde un poco más lejos, como siempre.
Esa tarde arreglé un asunto pendiente desde hacía 8 años, fui sincera con una persona a la que tengo mucho cariño y por fin pude hablar libremente. Y lo entendió. Comencé a hablar con mi ex, de pasada, como conocidas, pero sin tensión. Decidí ser coherente y prepararme antes de dar la cara frente a un profesor. He conducido cientos de kilómetros y me siento muy cómoda en el coche. Fuí natural y dejé de esconderme con evasivas absurdas. Entendí que si a estas alturas no ha querido buscar un rato libre para quedar conmigo, es porque no quiere. He conseguido hablar durante varias horas con mi padre sin discutir. Hemos comprado un llavero tibetano para el coche. Me preguntaron si soy feliz y me di cuenta de que tengo que responder que sí, que he aprendido mucho, que he crecido, que tengo mucho que agradecer a varias personas, que me conozco mejor a mí misma, que soy más fuerte. He presentado a probablemente las dos personas más importantes de esta época de mi vida y se han encantado.
¿Qué más podría pedir?
Salgo el viernes y escribo a LN para decirle dónde estamos por si se quiere pasar. No contesta y yo consigo olvidarme.
Voy el sábado al cine con (él)ex y está raro, sospecho que lo ha dejado con la novia y encima me dice, al despedirnos, que tenemos que volver a quedar para hablar.
El domingo (él)ex sigue raro, queriendo hablar pero sin decir nada; LN parece que me hace caso -debe ser que hoy es par-, hablamos sin tontear, pero hablamos, cosa que los impares no hace; y Ella decide contestarme al saludo y decirme que ha pasado todo el finde en Madrid, en el mismo barrio en que creía que vivo, pero no me ha avisado; que no me engañe a mí misma y que luego seguimos hablando.
Y yo me saturo. Y reviento. Y siento que otra vez todo me supera y que esta agresividad contenida que siento desde hace días es real aunque no sepa muy bien qué la causa. Probablemente lo de siempre, no entender por qué la gente hace lo que hace, no poder preguntar y frustrarme.
Debería plantearme seriamente volver a hacer deporte.
Just because
I do/don't have
Tengo:
- una ex a la que echo de menos pero que pasa de mí; está tan ocupada que en un año ha tenido, en total, alrededor de una hora para hablar conmigo -ojo, por msn, que no es mucho esfuerzo.
- ganas de ir a Sevilla.
- una compañera de clase que me pone pero que también pasa de mí. Deduzco que es a) hetero b) bollo y tonta, porque no se da cuenta del partizado que soy.
- mucho que estudiar.
- una conocida depresiva, no muy madura, con las inquietudes de un marsupial, a la que intento ayudar porque tiene una mala racha pero sospecho que le gusto -y evidentemente ella a mí, no.
- un amigo cabrón que me dejó de encerrona con dicha conocida.
- algo de orgullo, por fín -sí, lo reconozco, con alguien más que mi profe de autoescuela.
- otro amigo cabrón que me pregunta si me parece que su novia está buena.
- que organizar a una amiga hiperactiva y a otra pasota para irnos de viaje por un módico precio a un sitio caro.
- frío.
- ganas de ver a Gwen y emborracharnos mientras nos reímos de nuestras penas.
No tengo:
- (tuve) el sentido práctico de, si no una buena novia, pedirle a los reyes un buen polvo.
- ni puta gana de estudiar.
- dinero para irme de viaje.
- sueño.
- estómago para plantarme allí y oír: No quiero verte.
- suficientes horas en un día.
En esa escena, Damayanti exhibe treinta y tres expresiones de pérdida en unos instantes. Entre ellas no se incluye la pena, porque la pena es una emoción absoluta, y la sensación de pérdida es pasajera.
("Las nuebe caras del corazón", Anita Nair)
Esta noche hace exáctamente un año que estoy soltera, un año que no oigo tu voz.
Hace un año que terminó lo más bonito que he vivido y que tuve que aprender -a empujones- a ver cosas nuevas y a ver de otra manera cosas de siempre.
Hace un año que tuve que empezar otra partida, otro banderín nuevo, rehacerme otra vez, otra cicatriz para el recuerdo y recuerdos para guardar.
Hoy hace un año que supe lo ahora sigo sintiendo: de una manera u otra, sigo echándote de menos.
...prometo encender en tu día especial una vela y soplarla por ti...
(Quisiera cantar tu canción pero... ya no tienen sentido ni usa sola de sus frases)
...Que nadie me diga que no soy capaz de hacer algo...
No te imaginas las ganas que tengo de decirte: ¿a que no eres capaz de ser mi amiga?
Quizá, aunque fuera sólo por orgulo, hablarías conmigo de vez en cuando.
18 noviembre
Después de levantarnos demasiado rápido para mi gusto, de hacer las maletas mirando el reloj, de quedarme con una de tus fotos de carnet, de coger la cámara a pesar de decidir no distraerme sacando fotos, de pasear, de enseñarme edificios, parques, plazas, callejuelas; de bromear a distancia, de hablarnos en silencio para que nadie nos viera, me llevaste a un pasadizo que tiene una vista especialmente bonita y te enfadaste porque había un grupo de turistas que te chafaron la sorpresa. Me hiciste retroceder para no escuchar sus comentarios y mirar en dirección contraria para no intuir nada, así, unos minutos después, nos quedamos prácticamente solas en aquel lugar, el silencio, tú un metro por delante de mí, ambas mirando hacia la msima zona.
¿Lo recuerdas? Hoy hace un año que mirabas la Giralda a través del arco de una callejuela, enseñándome tu ciudad. Cuando te giraste hacia mí te sorprendiste al ver que yo no prestaba atención al edificio, sólo te observaba a ti, memorizando cada rasgo. No olvidaré esa cara. Creo que fue entonces cuando entendiste que no era una aventura para mí, que estaba allí por ti, que me estaba comprometiendo.
Unas horas después dijiste algo completamente cierto: ¿No quieres ni una foto? Luego te vas a arrepentir.