Blogia

Café con posos

16 noviembre

Llevé dos mochilas porque pensé que en el hotel igual no nos darían toallas, fui extremadamente contenta a la facultad y me escapé del laboratorio casi nada más empezar. Corrí mucho mucho, no fueras a tener razón y fuese a perder el bus así que llegué prontísimo a la estación. Perfecto, ahora sólo falta que no lo pierdas. Tú aún estabas en casa, estudiando, y seguiste estudiando en la habitación, como me indicó tu despliegue de apuntes. El autobus estaba sorprendentemente vacío, ahora lo agradezco porque me permitió relajarme y distraerme, ir tumbada leyendo mientras veía ese paisaje que en un par de veces memoricé. Tus montones de sms consiguieron que me mantuviera en ese estado de ilusión que me hacía no pensar en y si y que tuviera ganas y fuerza para todo.

Recuerdo escuchar con detenimiento el Are you listenning? de la O'Riordan y enamorarme de Human Spirit, recuerdo ir viendo las estrellas por la ventanilla e imaginar que en unas horas por fín podría abrazarte y enseñártelas, recuerdo sacar los guiones de laboratorio e intentar adelantar las prácticas pendientes sin llegar a concentrarme, recuerdo reírme sola con la aberración de la lámpara individual del bus, recuerdo disfrutar por primera vez en años de un viaje, pasar kilómetros y kilómetros y transformarlos en tranquilidad, recuerdo que ya en la primera visita, ese gato blanco y negro de la estación de Guarromán, me conquistó, recuerdo sacar el frasco de colonia cuando entrabamos en tu ciudad.

Lo que tú nunca supiste es que dudé. Cuando me dijiste que en media hora estaría allí comencé a pensar qué ocurriría. ¿Qué hacía yo allí, en una ciudad que no es la mía, donde no conocía a nadie más, con alguien a quien no había visto nunca? ¿Y si iba mal? ¿Y si en persona todo era diferente, si no me sentía cómoda, si resultabas ser distinta, si empezaba a descubrir cosas que no me gustaban?
Lo que creo que sí entendiste es que todo eso pasó cuando nos cruzamos en las escaleras mecánicas y te abracé allí mismo, con fuerza, y sentí que todo sería como imaginé, como prometiste. Caminando hacia el coche me sorprendí mirándote y pensando que te conocía a ti pero no a tu cara. Tardé un rato en conciliar tu idea y tu imagen. Después... me propuse memorizar cada peca, cada gesto, cada cicatriz, hacia dónde va cada mechón de pelo, cómo te crecen las uñas, cuántas octavas bajas la voz cuando estás de coña y hablas aguantando la risa, cómo hueles al despertar y a qué ritmo caminas.

Después... nervios. Pero no cambiaría ni uno sólo de los segundos de aquel primer fin de semana. Ni de los siguientes. Pero el primero siempre será el primero.

November has come

...something started today... november has come...

Hace un año te estaba viendo sonreír con una copa de champagne en la mano, escapádote rápido del salón de casa para subir a hablar conmigo.
Hoy te imagino sonreír, con el pelo más largo, brindando de nuevo con tus padres, en ese salón que ya sé qué aspecto tiene. Sé que no es en mí en quién pensarás pero aún así yo brindo por ti en silencio, deseándote un feliz cumpleaños. Por tus sueños.

No me pregunto si recuerdas que hace un año me quedé en casa para hablar por primera vez contigo en lugar de ir a aquel concierto, ni si recuerdas cuántas horas ni de qué hablamos, ni si te has fijado que dentro de nada volverá a ser 16, ni si recuerdas que dentro de un par de días hará un año que te pregunté algo que no has entendido que sigue siendo importante para mí; casi ni me pregunto qué pensarás el ver mi nombre de vez en cuando en una ventanita que parpadea, o cuando te pedí hace un par de meses que me felicitases, o si seguirás utilizando la pluma, guardando mi collar, o si....
Quizá me bastase con saber si realmente te arrepientes, si me consideras algo pasado que fue y terminó o si quisieras borrarlo, actuar como si nunca hubiese ocurrido.

No sé por qué haces lo que haces pero me estás haciendo continuar de la manera más complicada, con una herida mal curada, con preguntas, sin cerrar el capítulo, sin entender.

Estoy de buen humor y me apetece mucho hablar, hablar contigo. Pero recuerdo que no puedo, que no me contestarás, que tú no quieres hablar conmigo. Y el día brilla un poco menos.

Cómo mantener un buen día

Devuelves en el videoclub una película rayada y te dan otra copia para que puedas terminar de verla.
Compras cereales de chocolate rellenos de más chocolate.
Según te pones las gafas de sol saliendo del portal, el iRandom decide enlazar varias canciones de buen rollo.
Te cruzas con una amiga saliendo del metro y te paras 10 minutos a hablar con ella porque llegas con tiempo.
Te enteras y apuntas a un curso de Linux en tu horario libre.
Una niña te giña el ojo.
Te da tiempo a tomarte un sandwich y un té calentito aunque la cafetería esté a punto de cerrrar.
Un conocido al que hace un par de años que no ves, te reconoce y te saluda con una sonrisa.
Volviendo a casa te cruzas por los pasillos del tren con una amiga a la que tienes pendiente ver por estas fechas.
Otra vez tiene esa foto del verano pasado que tanto te gusta... pero no, tengo que aguntar sin intentar hablar.

...beginning to shine...

...it's been a long time... I gotta shine...

...on the bed, on the floor, on a towel by the door, in the tub, in the car, up against the minibar... xD

¿Mis noviembres? Los octubres suelen ser peores, éste se está haciendo complicado y sospecho que noviembre, con su bonito 16, lo será mucho más.

El hermetismo no es tán fuerte ni tan constante como debería, como necesitaría, y menos en noviembre.
Ahora que decido dedicarme a estudiar sin distracciones, ¿cómo me controlo? ¿cómo me educo? Cada vez soy menos disciplinada.

[...] ni el Tetrarca, ni el procurador de Judea, ni el Sumo Sacerdote saben ni sospechan lo que la gente piensa. Se pasan el día metidos en el baño, untados de aceite, con sus concubinas.
-¿El Sumo Sacerdote también tiene concubinas? -pregunté.
-No lo sé. No sé lo que es una concubina ni lo que se puede hacer con ella en el baño. Yo creía que era una esponja.

El asombroso viaje de Pomponio Flato, Eduardo Mendoza

Ya tengo nueva frase favorita.

El viernes, con una caña delante y después de una tarde de paseo y tiendas, una amiga me terminaba de contar las últimas discusiones absurdas con su novio: 'Los tíos son unos cutres. No sabes de lo que te has librado'

Reconozco que aún son muchísimos los días que recuerdo sabiendo que no debo, que pienso, que imagino, que sueño. Hay veces que lo necesito para aguantar, hay veces que lo controlo, sonrío y dejo de pensarlo; hay veces que me puede y me limito a dejar que el tiempo pase, hay veces que prácticamente no duele y me siento fuerte.
Pero también ha habido un par de días que me he sentido desbordada, como en enero, y que se me humedecían lso ojos sin poder controlarlo y sin apenas darme cuenta, en cualquier momento, en cualquier lugar, sintiendo que volvía atrás sin saber por qué.

Y es que hace un año ya. Hace un año de aquel nick perdido, de las farolas con forma de logaitmo, de furi y enepla -ene para los amigos-; casi un año de aquel primer abrazo a 500km, de tu voz de camionero afónico a primera hora de la mañana con tu amigo en el coche, de la conversación de 8h, de las dudas y las ganas, de los mensajes a todas horas; casi un año de los nervios adolescentes, del abrazo en medio de las escaleras, de las miraditas del recepcionista y lo poco que me importó, de aquel sofá rojo en el que querías volver a fumar, de cuando me dormí sentada delante del ordenador, de aquel salmorejo casi tan rico como el de tu madre y de las horas mirando una diminuta pantallita en la que aparecías tú.

Y es que llevamos meses sin hablar. Y yo no entiendo dónde estás, porque a esa persona que tiene tu cara y tu nombre parece que ya no la conozco. Pero creo que sigues ahí, tras el silencio y la frialdad, y que algún día, quizá, asomes la cabeza. Mientras, yo, sólo tengo que citatrizar y seguir avanzando, sin caminar despacio pensando en volver atrás.

(Te robo la canción, que aunque no lo creas, me sube el ánimo)

Voy a ser generosa y le voy a regalar -por egoísmo- al Bonilla, mi profe de autoescuela, una lima de uñas. A ver si lo pilla y deja de clavármelas cada vez que mete la mano en el volante para rectificarme cuando lo estoy haciendo bien y, después de trincharme una mano, tengo que corregirle a él.

Ahora que lo pienso... igual es pariente de la Zorra del Infierno...

La chica de recepción de mi autoescuela es la hija de Lucifer. O su madre. O su ex-mujer, de quién se divorció porque no la soportaba ni él.

Ya sé que tengo un horario de mierda, ¿crees que me gusta pasarme el día entero en la facultad teniendo huecos libres que no puedo aprovechar para nada, que me ilusiona tener un horario distinto cada día de la semana, que ardo en deseos de ir a clase a primera de la mañana, a la hora de comer y llegar a casa para cenar? Pues entonces, Zorra del Infierno, no me digas En octubre, muy complicado, sólo tres días por semana y ese horario... con cara de comerte un limón mientras caminas sobre puercoespines. Sí, sólo tres días por semana tengo algo de tiempo libre por las mañanas, ¿quieres que llame a tu ex-marido para que te lo confirme? Porque es mi profesor y ya sabes lo que le gusta dar por culo.

Y si tan complicado es encontrar un hueco por las mañanas, ¿por qué me has dicho Pues vente mañana a las nueve y media como si me estuvieras jodiendo cuando es esa la hora que te he pedido? No te esfuerces, bonita, que todos los trucos los aprendiste de quien lleva cinco años suspendiéndome exámenes.

Para que luego digan que es a mí a quien le hace falta un polvo...

Hace un par de días que estoy tranquila y contenta por haberlo conseguido. Por fin he dejado de tener la necesidad de compartir con alguien todo lo que me ocurre, sé que ha sido paulatino, pero ahora es cuando me he dado cuenta de que directamente callo casi todo, que aunque me pregunten no me apetece contarlo. No creo que el hermetismo sea la mejor opción, pero ya no me duele el sielncio impuesto.
Paso a paso, hacia Star again...

Y como Clooney, digo con aplomo: She already left me once. I don't think she'll do it again just for kicks.

Una de las sensaciones que menos soporto es lo que he sentido esta tarde. Por una parte el dolor físico, que no tolero, y por otra la vulnerabilidad. Sentirme intimidada, forzada, a ese nivel. Esa sensación de que eso no está bien, que no me gusta, que me duele, que me hace sentir frágil.. y no poder compartirlo, no poder contarlo, no poder coger el teléfono y pedir ese abrazo que tanto he necesitado y tenerme que pasar el día con la lágrima detrás del ojo.

Al final he encontrado consuelo donde lo busqué sin esperar encontrarlo, no ha sido un abrazo pero al menos sí unas palabras amables y un par de bromas. No reconforta en ese sentido pero sí en muchos otros, vamos dando pasitos hacia adelante. Es lo malo de esperar lo que ya no se tiene.

Nunca he soportado sentirme vulnerable y menos ahora que noto más que nunca el no poder refugiarme en nadie.

Y yo ni siquiera puedo culpar al destino porque no fue una situación sino una falta de momento, de ganas, de sincronización.

Sé que si me lo pidieras ahora mismo, vovlería sin pensarlo. Ingenua de mí, qué sentido tiene si nunca me lo dirás...
A veces creo que me encantaría saber que me echas de menos. Otras creo que es mejor que no. A veces daría cualquier cosa por volver atrás y que todo siguiera bien, hacerlo funcionar. Otras creo que debo dejar de pensarlo. A veces siento que no importa lo que crea o piense porque lo que siento está ahí y así no se va a solucionar, no sin hablar todo lo que necesito.
Ya ni sé escribir lo que siento. Pero sigo sintiendo que mataría por unas palabras, por una charla, por un abrazo. Me faltas.

Te siento, te añoro, te pienso, te imagino, te recuerdo, te suspiro... y tú sientes, recuerdas, añoras... a otra.
Eso es lo irónico.

Empiezo a creer que no puedo estar sola mucho tiempo. Mi cordura se esfuma con cada día que paso sin hablar con nadie, me enrarezco y vuelvo a ser un Nueve Descentrado. Y eso no me gusta nada. No me gusta depender de la gente porque lo considero una debilidad, no me gusta descentarme cuando debería estar esforzándome en centrarme, no me gusta perder un punto de vista sano y realista.

He leído por ahí que la única manera de olvidar es dejar pasar el tiempo y crear nuevos recuerdos. No es que quiera olvidar, pero necesito dejar de pensarte constantemente, necesito sacarte de mi consciente. Sospecho que además, para mí, mantenerme ocupada es la única manera de tender al centro, así que tendré que considerarlo como otro propósito para el año nuevo.

Me dicen No es por nada, pero no creo que seas capaz. A la mayoría de la gente esto le pegaría una patada en el hígado del orguyo orgullo pero a mí me hace pensar que incluso la gente que vive a diario conmigo piensa de mí cosas bastante distintas a lo que yo creo. Sé de lo que puedo ser capaz, pero también sé que si no estoy en pleno rendimiento sirvo más bien de poco; así que, ¿quién tiene razón? Además, ¿tanto tiempo llevo así que los demás lo consideran mi estado natural, mi única manera de hacer las cosas? Parece que sí...

Quizá, después de todo, tener un poco de orguyo orgullo no esté tan mal.

Quitando que la niña sabía que le animalico tiene cuatro patas pero la última no la pintó porque no le cupo, no que pretendiera que tenga seis y no sabe pintar las traseras, a mí me parece un bicho muy gracioso. Vamos, que por lo que debe cosatar no me lo compraba, pero si estuviera en el chino convencería a alguien de que me lo regalase xD

Vía Drawn

Ni me he viciado con PhotoShop -soy más de Gimp- ni me he dado al surrealismo. Esto es una, más bien dos -curiosa la composición porque ambas son de la misma persona- fotos de las pocas que han recuperado de mi disco duro. De 45Gb han sacado un par de fotos, de las cuales ya tenía copia, ninguna de las que no tenía copia y ni un puto archivo de datos. Eso sí que me jode.

Ahora a pagar los 50/60 euritos que cuesta un HD nuevo. Más gastos...