El Excusado (Las Historias de la Srta. Ann, vol II )
La cerveza es diurética, eso lo sabemos todos.
Teniendo en cuenta mi afición por la cevada y que el otro néctar divino, José Cuervo, era blanco (¡blanco! habráse visto tamaño sacrilegio) y no especial -para los profanos, como la diferencia entre DYC y Chivas Gran Reserva- tuve que visitar el excusado a tempranas horas.
En una esquina del garaje -afortunádamente estábamos en un garaje- el excusado era amplio, bien iluminado, bien ventilado y bien construído, es decir, las paredes no eran de obra pero casi y la puerta cerraba perfectamente -maldito manitas detallista.
Micciono mi agüita amarilla (he pasado un buen rato pensándo cómo escribir esto), me pongo el cinturón con la consiguiente torsión espinal, tirón lumbar y ligero mareo por el OH- -y eso que no tomé lima- me lavo y seco las manos, agarro el pomo... y no ocurre nada. Bajo la vista y comprueba que, efectivamente, mi mano está intentando accionar el pomo de la puerta correcta y no del armarito del baño, pero que aún así, sigo encerrada en el cubículo. Pienso, si mi cerrojo de casa está al revés es posible que este chisme también lo esté e intento girar para el otro lado.
Nada.
Vaya, hay una llave, igual no me he dado cuenta y he cerrado con llave.
Nada.
Ya decía yo que no estoy tan mal como para no recordar... ¿y si la llave está sólo para abrir?
Nada.
Mmmm... ¿y si giro la llave en un sentido y el pomo en otro?... vale, eso tampoco... ¿y si a la vez salto a la pata coja? Con Windows funciona... mierda, ya sabía yo que la puerta no era binaria... piensa Trill, piensa... ¿gritar? No joder, tienes una reputación, por ridícula que sea... ¿tirar de la puerta? Joder, está bien puesta, seguro que lo hizo el padre y no un obrero cualquiera, además, llega hasta el suelo, no puedo arrastrame por debajo... y encima me verían los demás.... ¿tengo cobertura? Joder, es jodidamente ridículo...
"Ríete, pero no puedo salir del baño..."
Treinta segundos después, carcajadas, pasos y luz. ¡Libertad! ¡Humillante libertad!
Menos mal que Gyenhwyvar estaba malita y se rió de mí lo justo. En condiciones normales se hubiera recochineado hasta que no pudiera respirar de la risa y yo hiciera pucheros. Un día hasta me hizo la pose del Mono Malvado que Vive en el Armario.
Cruel que es la niña.
Zumos de cebada más tarde, LaLola estuvo a punto de pasar de Angel a Demionio II. Me dijo ¿No tenías que ir al baño? Me llevó, me encendió la luz, entramos y me enseñó cómo abrir, se quedó fuera preguntándome que si estaba bien -como si me fuera a atacar el Abobinable Monstruo de las Cloacas, ja!- y al salir me flasheó, es decir, tengo una bonita foto mía con cara de estúpida saliendo del baño aún secándome las manos con papel higiénico.
Otra a la que le gusta la fotografía artística.
Y hasta aquí dió de sí la coña con el baño, pero no las coñas de NocheVieja. Más en próximas entregas.
1 comentario
Trill -
Gwen, las fotos requieren un acuerdo previo...