Enfadada
Quiero mis malditos libros.
No sólo porque uno es lo único que me regaló por mi cumpleaños mi abuela, no sólo porque tengo muchos recuerdos en los márgenes de los de Literatura, no sólo porque cada uno significa algo, no sólo porque los libros son especiales para mí. Sino por orguyo, porque son míos, porque se los presté como un favor preocupándome yo más de sus exámenes que ella misma, porque para ella no significan nada, porque son un rehén por el que no ha pedido rescate, porque estoy cansada de que tengan que ser sus condiciones, porque tengo la certeza de que las cosas pueden ser más simples, porque estoy cansada de reproches, porque estoy cansada de joderme y callarme cada vez que a la niña se le antoja volverme a hablar para gritarme.
¿Que quiere desaparecer para siempre? A mí ya me da igual, pero que deje las cosas como estaban antes de que apareciera.
Mira, al final va a tener razón Acoseitor y va a ser cierto que en algún momento tendré que odiarla e insultarla porque ahora mismo lo único que quiero es sacar trapos sucios, contar todos los gestos que me jodieron según se me ocurran, enumerar frase tras frase, desprecio tras despercio, demostrar que he pasado lo mío, que no soy la culpable de todo.
Pero algo de cordura me queda. La mierda la dejo para un día de borrachera.
2 comentarios
Trill -
Sita -
Y... después de gritar... párate a escuchar el silencio que queda... ;-p
Besazos nenita!