Salvar el día
Esta mañana no me he dormido, he decidido no escuchar el despertador. Anoche no me acosté especialmente tarde, sino cuando mis lumbares declararon una huelga, porque habría continuado leyendo cosas antiguas, cagándome en todo y recordando mierda que creí enterrada.
Esta mañana no estaba enfadada, estaba encabronada e irascible, derrotista y pesimista. Habría dado uan apliza al tipo que me ha hecho perder el metro porque su culo pesa tanto que le impide correr escaleras arriba o, en su defecto, apartarse y dejarme correr a mí.
Esta mañana he tenido que escuahr SFDK para tomármelo con humor, para recordar que existe la opción del sarcasmo, que procuro buscar la solución elegante.
Esta mañana ma he vuelto a escribir JG para ver si quería un cafelito. Horas más tarde me ha llamado Topito para contarme que se va de Erasmus a Dublín, por si quiero visitarla, y ya de paso para preguntarme si sigo enfadada. Y yo la he dicho que nunca estuve enfadada, que sólo encesitaba tiempo y espacio. No quiero dar explicaciones.
Pero por la tarde hemos comido en el parque, al sol, después de meses echando de menos el césped. Me he saltado todas las clases porque yo lo valgo. Me he desahogado casi tanto como necesitaba, porque aquí tanto significa durante horas. Me he tomado un tercio con otra cervecera y una espectadora. He aprendido muchas cosas de algunas personas. He afianzado un poco más mi posición. Tengo un posible plan para el eclipse. Desde que tengo mis super-duper-glasses, la Luna me sonríe cada noche al vovler a casa.
Por la tarde he sido capaz de sonreír en el metro al acordarme de una tontería.
Aún hay gente que puede salvarme el día.
...dos cervezas y un baileys lo hacen todo más llevadero...
0 comentarios