Recta final de la Semana Trágica
Por el momento estoy resistiendo la tentación de dedicarme a tonterías urgentísimas en lugar de hacer como que estudio -los marcos de las puertas ya quedaron impolutos y me he prometido dejar mi habitación como una leonera y la maleta de la semana que viene sin preparar hasta después del lunes- y estoy controlando la gula, que a este paso mi culo iba a merecer tener nombre propio, eso sí, maltratado por pasar tantas horas en la misma silla. Así que he tenido que buscar métodos alternativos como placebos de felicidad para compensar lo que me jode llevar todo el verano con lo mismo y verme con pocas probabilidades de aprobar: el chantaje.
¿Que cómo te chantajeas a tí misma? Muy sencillo: acabo de terminar un tema -el más facil, pero algo es algo- así que me he permitido encender un rato el ordenador. Depués me pondré con las soluciones en serie de potencias, que es de los más importantes, y querré acabarlo porque me he prometido dejarme ver esa peli que descargó hace unos días cuando sea capaz de hacer la mayoría de los ejercicios. En el fondo la idea me la dio una amiga que dice que se va de compras cada vez que hace algo que no quería hacer. Lo que no sé es cómo estará su tarjeta de crédito.
¿Que cómo te chantajeas a tí misma? Muy sencillo: acabo de terminar un tema -el más facil, pero algo es algo- así que me he permitido encender un rato el ordenador. Depués me pondré con las soluciones en serie de potencias, que es de los más importantes, y querré acabarlo porque me he prometido dejarme ver esa peli que descargó hace unos días cuando sea capaz de hacer la mayoría de los ejercicios. En el fondo la idea me la dio una amiga que dice que se va de compras cada vez que hace algo que no quería hacer. Lo que no sé es cómo estará su tarjeta de crédito.
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