Cosmética del enemigo
Me acaban de pasar un libro, pequeñito, del que apenas he leído unas páginas en el metro mientras la gente me miraba reirme. Luego pasará lo de siempre, que el tono y la historia cambiarán y me tendré que comer mis palabras. Por le momento, me gusta, tiene un aire a Dostoyevski pero más limpio, más ágil, menos rebuscado; lo que me hace recordar a gente del pasado, por otra parte... pero un libro es sagrado, no se abandona por una tontería así.
Que me disperso. La recomendación del día:
- ¿Entonces sigue creyendo que Dios existe?
- Sí, puesto que no dejo de insultarlo.
- ¿Y por qué le insulta?
- Para obligarle a reaccionar. No funciona. Permanece impasible, sin dignidad ante mis injurias. Incluso los hombres son menos blandos que él. Dios es un mamarracho. ¿Se da cuenta? Acabo de insultarle y él permanece callado.
- ¿Y qué esperaba que hiciese? ¿Que le fulminara con su ira?
- Creo que lo confunde con Zeus, caballero.
Cosmética del enemigo, Amélie Nothomb
0 comentarios