Trucha
Hoy he vuelto a acordarme de Trucha. No sé muy bien porqué. Y como siempre me he sumido en una extraña tristeza.
Apenas tuvimos relación, nos cruzábamos por los pasillos del instituto pero dudo que nunca cruzáramos más de un par de frases. Pero siempre estaba su risa de fondo. Era una chica simpática, risueña, agradable, de esas que enseguida llaman la atención, todo el mundo se divertía con ella y nunca oí que hubiera tenido problemas con nadie.
Cuando el año pasado me contaron que había muerto en un accidente de tráfico, algo me falló por dentro.
No debería ser así, puesto que nunca fuimos amigas, pero... me cuesta hacerme a la idea de que Trucha ya no existe. Que nadie oye su risa a diario y que no existe la posibilidad de cruzarnos algún día en el metro. Nunca más.
Creo que nunca he llegado a comprender realmente la muerte.
Cuando murió mi abuela, tampoco la comprendí; acepté que será mi abuelo el que haya preparado la comida cuando vaya a su casa y que era suyo el abanico que tengo en mi estantería. Sin embargo... no siento la misma tristeza que cuando pienso en Trucha, no siento el mismo... miedo.
Y cuando pienso en lo efímero que puedo ser todo, me arrepiento de cosas y me intento convencer de ser más amable y más tolerante con todo el mundo, de disfrutar más la vida y ser más activa, aunque nunca dura demasiado.
Pero en el fondo, lo que me da miedo, es perder a algunas personas, aunque nunca me creyeran si lo dijera. Odio esta impotencia de no poder hablar con claridad.
0 comentarios