Blogia
Café con posos

¿Empezar?

Hoy he vuelto a coincidir con una chica que, siempre que la veo, se las apaña para que le preste algo: apuntes, programas, prácticas… Soy consciente de ello, pero nunca se lo niego ni le pongo excusas. Puede ser por dos motivos: 1) Cuando yo necesito algo me gustaría que un alma caritativa me lo prestara ó 2) Soy tonta. A pesar de que yo prefiero la primera, sospecho que es la segunda, ya me lo avisaron hace tiempo varias personas.

El caso es que es algo que me recriminó insistentemente cierta persona. Como si fuera un defecto solía decirme que me portaba demasiado bien con la gente, que olvidaba, que perdonaba, que no tenía en cuenta la mayoría de las cosas, que hacía favores a quien nunca me los hacían a mí. Yo, también insistentemente, respondía que yo soy así. O era. Ya no lo sé. Al cabo del tiempo, y por diversas circunstancias de las que ahora ni me acuerdo ni me apetece acordarme, dejé de ser así; pensé en ciertas cosas que me habían dolido en el pasado y, como me pareció absurdo discutir a estas alturas, simplemente me alejé, decidí que esa gente ya no me aportaba nada positivo. Y me fui. De una manera quizá no muy acertada, cierto, pero mejor que muchas otras que pensé y la más discreta sin duda.

Creo que fue entonces cuando todo empezó a desmoronarse. No sé si lo noté o supe ver su alcance, pero todo se fue a la mierda. Los reproches aumentaron en cantidad y en intensidad, pero curiosamente cambió el Tratas demasiado bien a la gente por un No me gusta tu comportamiento conmigo. Por mucho que juré que no era mi intención, que aseguré no haber visto el cambio, que lloré, que luché, que supliqué; las discusiones siguieron aumentando hasta que se me hicieron insoportables. Y parece que no sólo a mí, pero esa es otra historia.

Y yo, que soy tonta por definición, en esas interminables noches que te asaltan de vez en cuando, me planteo si muchas de las cosas que me dijo eran o son verdad (al fin y al cabo, también me dijo que me quería, no?) Así que miro a mi alrededor, lo que tuve, lo que tengo, lo que he hecho, lo que nunca hice; y pienso si no será verdad, si no seré una hija de puta fría, controladora, cruel y egoísta. Quizá así sería todo más fácil, todas sus palabras habrían sido ciertas, me daría igual cómo acabase la historia y sería la explicación más cómoda a muchas cosas que aún me persiguen cuando me acuesto.

Pero antes, tan sólo hace un par de años, yo no era así. Lo sé por deducción, porque ni lo recuerdo claramente, ni nunca fui consciente del cambio. Así que sí, Sita, me encantaría comenzar de nuevo, estoy convencida de que, si eliminas de la base todos los errores que ya conoces, esta vez será mejor, pero ¿cómo lo hago si no sé dónde está el principio, si ya no tengo claro ni quién soy?
Supongo que con un poco más de tiempo tendré la perspectiva suficiente para saberlo… ¿por qué no habrá un banderín rojo con un Start bien grande para que lo vea?

1 comentario

Sita -

Pues no, no hay una forma exacta de llegar a la base para poder empezar. Pero tienes lo principal, que son las ganas y aunque tú no lo veas desde fuera se aprecia claramente, estás andando hacia la solución. Quieres, y cuando se quiere se puede. Así que con calma. Es duro pero al final se consigue, créeme.

Qué es eso de la taquilla??

Mil besillos darling!