Lo que vale
Quizá por eso siempre pensé que no duraría mucho tiempo.
La gente te demuestra su valía respetándote, los hay que insisten cada cierto tiempo para ver si necesitas algo, los hay que aceptan que te alejes sin rechistar y sólo te preguntan qué ocurrió al cabo de mucho tiempo, los hay que no entienden que necesites espacio pero lo aceptan y se van para siemrep. Y las hay que actúan sin dar explicaciones, exigen que lo entiendas o que lo aceptes, aún no lo tengo claro, y eligen cuándo irse, cuándo volver y cómo actuar ellas solitas, porque ellas lo valen; que atacan constantemente, que recriminan y demuestran que tienen más derecho que nadie a enfadarse, porque ellas lo valen.
...vaya, ya se me han escapado los femeninos...
Topito me llamó hace unos días, me contó qué ha hecho estos meses y me preguntó si estaba enfadada. No me recriminó el haberme ido, sólo me dió a entender que le había dolido pero que lo aceptaba, que seguía ahí si quería volver a verla. Me ofreció ir a verla a Dublín porque sabe que es algo que siempre me ha hecho ilusión.
Ella -debería buscarla un nick- dejó de coger el teléfono un día cualquiera, volvió otro día cualquiera sin explicaciones y como si tal cosa, alternando los reproches con las batallitas banales, exigiendo, exigiendo y exigiendo, camuflándolo todo en que me estoy haciendo daño a mí misma o en que soy cruel y la trato mal, según el día. Hoy incluso con ultimátum.
Para mí ahí hay una diferencia fundamental.
0 comentarios