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Café con posos

La chica de recepción de mi autoescuela es la hija de Lucifer. O su madre. O su ex-mujer, de quién se divorció porque no la soportaba ni él.

Ya sé que tengo un horario de mierda, ¿crees que me gusta pasarme el día entero en la facultad teniendo huecos libres que no puedo aprovechar para nada, que me ilusiona tener un horario distinto cada día de la semana, que ardo en deseos de ir a clase a primera de la mañana, a la hora de comer y llegar a casa para cenar? Pues entonces, Zorra del Infierno, no me digas En octubre, muy complicado, sólo tres días por semana y ese horario... con cara de comerte un limón mientras caminas sobre puercoespines. Sí, sólo tres días por semana tengo algo de tiempo libre por las mañanas, ¿quieres que llame a tu ex-marido para que te lo confirme? Porque es mi profesor y ya sabes lo que le gusta dar por culo.

Y si tan complicado es encontrar un hueco por las mañanas, ¿por qué me has dicho Pues vente mañana a las nueve y media como si me estuvieras jodiendo cuando es esa la hora que te he pedido? No te esfuerces, bonita, que todos los trucos los aprendiste de quien lleva cinco años suspendiéndome exámenes.

Para que luego digan que es a mí a quien le hace falta un polvo...

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