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Café con posos

Ñoñipost y demás estados de ánimo

Sita

Cuando no se entienden las cosas hay que aceptar palabras que hieren.

Justo hoy encuentro esto en el blog de Sita . Después de haber leído algo parecido en el de Arriera. ¿A todas nos pasa lo mismo? Si alguien tiene la solución, o un buen consejo, por favor, que me lo diga.

Estoy cansada de no entender, de no saber qué ha ocurrido, qué va a ocurrir ni qué hacer. Hasta he llegado a acostumbrarme a la impotencia y la ansiedad, después de tantos meses. La desesperación y yo ya salimos de copas juntas.
...ah, no, espera, que yo ya no salgo... entonces diré que se sienta a mi lado a ver la tele y, a veces, me roba el mando y cambia a su antojo.
No sé cómo ni porqué tomé la decisión inconsciente de no hacer nada. No me gusta, pero tampoco sé qué hacer.
Estoy tan cansada...

PD. Es irracional, pero me apena que Sita cierre. Por eso que comentaba antes de creer que somos una pequeña parte de la vida de aquellos que observamos... Siempre me ha parecido, por muchos motivos, uno de los mejores sitios que he encontrado en estas largas horas frente al ordenador. Lo echaré de menos.

Viajar

Viajar

Me voy unos días.

Estoy asqueada de todo, pero a la vez no me atrevo a enfrentarme al cambio ni a cambiar todo lo que me gustaría. Sé que irme no mejorará nada, pero llevo demasiado tiempo sin moverme de Madrid y siento claustrofobia; echo de menos mirar mapas, sacar fotos hasta quedarme sin espacio en la memoria, escuchar acentos nuevos, mirar el paisaje mientras pasa, pero sobretodo echo de menos el tren. Para mí un viaje no es viaje si no hay largo recorrido en tren. Pero esta vez no lo tendré. Al menos veré el mar, después de un par de años.

Os dejo con una foto de Darío , un aleman que saca unas imágenes increíbles. Este expresa casi exactamente lo que añoro del tren...

PD. Tal cual funciona blogia últimamente, no sé cuándo podré volver a postear...

Trucha

Hoy he vuelto a acordarme de Trucha. No sé muy bien porqué. Y como siempre me he sumido en una extraña tristeza.

Apenas tuvimos relación, nos cruzábamos por los pasillos del instituto pero dudo que nunca cruzáramos más de un par de frases. Pero siempre estaba su risa de fondo. Era una chica simpática, risueña, agradable, de esas que enseguida llaman la atención, todo el mundo se divertía con ella y nunca oí que hubiera tenido problemas con nadie.
Cuando el año pasado me contaron que había muerto en un accidente de tráfico, algo me falló por dentro.
No debería ser así, puesto que nunca fuimos amigas, pero... me cuesta hacerme a la idea de que Trucha ya no existe. Que nadie oye su risa a diario y que no existe la posibilidad de cruzarnos algún día en el metro. Nunca más.
Creo que nunca he llegado a comprender realmente la muerte.

Cuando murió mi abuela, tampoco la comprendí; acepté que será mi abuelo el que haya preparado la comida cuando vaya a su casa y que era suyo el abanico que tengo en mi estantería. Sin embargo... no siento la misma tristeza que cuando pienso en Trucha, no siento el mismo... miedo.

Y cuando pienso en lo efímero que puedo ser todo, me arrepiento de cosas y me intento convencer de ser más amable y más tolerante con todo el mundo, de disfrutar más la vida y ser más activa, aunque nunca dura demasiado.

Pero en el fondo, lo que me da miedo, es perder a algunas personas, aunque nunca me creyeran si lo dijera. Odio esta impotencia de no poder hablar con claridad.

Ñoñi - post

Ya sé que empiezo pronto, pero el insomnio me ha hecho rebuscar en blogs nuevo y encontrar esto.

Es lo que siempre quise escribir, lo que me hubiera gustado que supiera, que entendiera; lo que me destrozaba cada vez que veía sus ojos, cada vez que encontraba su olor...

 

Contigo siempre me quedo con la caricia en la punta de los dedos. No sé cómo todavía no se me ha atrofiado la mano y los dedos, amorfos, han agigantado su tamaño porque la cantidad de caricias acumuladas en su límite comienza a ser ya preocupante. Quizás sea la única que posea este almacén secreto de caricias al final de mis extremidades superiores. No duele demasiado tenerlas ahí. El problema es que sólo puedo librarme de ellas si las descargo en tu piel, no sirve la de ningún otro cuerpo. Así que si alguna vez te rozo, quiero que sepas que es por una simple cuestión de salud.

 

(Viene de aquí )