Eclipse (y II)
[N. del A. He tardado mucho en escribir esto y tampoco estoy muy contenta con cómo ha quedado, pero veía que al final no lo hacía. Intentaré no tardar tanto en subir todas las fotos.]
Decidimos hacer el friki.
Premeditadamente, para qué negarlo. Tanto, que ni siquiera tuvimos que ponernos de acuerdo para disfrazarnos de sherpas para una simple noche en El Escorial. Una incluso se flipó con el equipo y acabó bautizada como Robocop.
Tuvimos nuestras pequeñas heridas en el orguyo cuando aquellas mujeres confundieron el bus con el del Inserso y se nos intentaron colar, nuestros momentos de exaltación académica al dar explicacioens rápidas del fundamento de los eclipses y orientación para ver aquel, momentos de ira por el desprecio a la observación -sí, la Luna es sólo eso, ¿qué esperabas?¿ Que ta saludara Neil Armstrong desde la superficie?-, momentos jocosos con el láser quema-ojos-accidentalmente-de-los-pilotos-que-pasan-por-ahí, momentos de riesgo con Noa y la pizza, con Robocop y las bebidas, de descubrimiento de daltónicos -que sí, que el filtro es verde y se ve verde a través de él-, de descubrimientos reveladores -wow, resulta que estos chismes con microscopios-, momentos de incomprensión cuando todos creían que me había enamorado de un muro -que no, estaba sacándole fotos a Tycho, el caracol que vino a observar con nosotros, aunque no debía tener alma porque ha salído fatal-, momentos de nostalgia (o de novedad, según quien) con Bola de Dragón en el desayuno, momentos de orguyo friki -parecíamos una auténtica asociación de aficionados, deberíamos tener una lista de correo privada y otra secreta- y momentos extra-frikis con las fotos de las espadas láser.
Cuando me desperté me sorprendí de no tener agujetas de reírme.
¿Lo mejor? Que no tuve que usar el saco, dormí en cama.

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