Fortuny 34
Juro que no sabía que fuera a acabar allí. Yo, mis pintas de porrera y mi vaquero de discutir con la gravedad.
Una reseña de El Mundo dice Pijo entre los pijos, es lo que eufemísticamente se llama un local de puerta rigurosa. Un bonito palacete de tres plantas (culminado por su jardín con fuente y el restaurante 'Fortunato') dedicado a los sonidos pachangueros para solaz de la 'gente bien'. Eso sí, me he reído muchísimo desde media tarde y he dado un buen paseo hasta que hemos encontrado el sitio... en pijolandia y sólo se me ocurre a mí preguntarle a una filipina... En los diez minutos que hemos estado dentro -con el calvo deleitándonos con su monólogo insulso que parecía una rifa- he podido comprobar que esa gente tiene una vida super normal, sabes?; tanto, que en las pantallas donde estoy acostumbrada a ver vídeos musicales, proyectaban imágenes de gente jugando al padel.
Me hubiera gustado ver qué cara se le quedaba a la camarera si le hubiera pedido un tercio...
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