Bye bye, scarf
¡Aleluya! ¡Mis plegarias han sido escuchadas! ¡Demos gracias al santo Manolo! -mi portero.
Por fin el presidente de esta nuestra comunidad se ha dado cuenta de que no hace falta que llegue mediados de noviembre para que se te congelen las pelotas en este edificio y ha decidido encencer la caldera. Eso, o que ha habido cambio de legisaltura y ni me he enterado.
Y yo me pregunto, ¿qué será de los pobres pingüinitos que estaban anidando en mi pasillo ahora que llegamos a los 20º?
Bueno, siempre me los podré llevar a la taquilla de la facultad, que de nuevo la tengo en La Nevera.
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