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Café con posos

Una de las sensaciones que menos soporto es lo que he sentido esta tarde. Por una parte el dolor físico, que no tolero, y por otra la vulnerabilidad. Sentirme intimidada, forzada, a ese nivel. Esa sensación de que eso no está bien, que no me gusta, que me duele, que me hace sentir frágil.. y no poder compartirlo, no poder contarlo, no poder coger el teléfono y pedir ese abrazo que tanto he necesitado y tenerme que pasar el día con la lágrima detrás del ojo.

Al final he encontrado consuelo donde lo busqué sin esperar encontrarlo, no ha sido un abrazo pero al menos sí unas palabras amables y un par de bromas. No reconforta en ese sentido pero sí en muchos otros, vamos dando pasitos hacia adelante. Es lo malo de esperar lo que ya no se tiene.

Nunca he soportado sentirme vulnerable y menos ahora que noto más que nunca el no poder refugiarme en nadie.

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