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Café con posos

Rescue me!

Rescue me!

Mis padres se van a trabajar a eso de las 7 de la mañana. Yo, como ya acabé los exámenes y las clases no empiezan hasta dentro de unos días, me levanto cuando me da la gana. Vale, soy una marmota, una maldita marmota con narcolepsia... pero es que me acuesto tarde, así como me voy a levantar a las 8?!?!

El caso es que me he levantado y mi gata (Miau en lo que sigue, por mantenerla en el economato.. digo.. anonimato) no estaba durmiendo felizmente a mis pies como es habitual. --Bah, se habrá vuelto a enfadar conmigo porque no la dejo comerse las plantas--. Y al oir ruidos en otra habitación, he supuesto que estaba jugando sola.

Pero tantas horas... ya resultaba sospechoso, especialmente por no venir corriendo al oirme trastear en la cocina.. así que he repasado mis lecciones de Consejos para dueños primerizos de gatos: Crompruebe que su gato no se encuentra en a) la lavadora --No, hoy no he puesto ninguna lavadora-- b) en la nevera --A ver.. nop, aquí no está-- por tanto nos queda la opción más habitual c) en alguno de los armarios.

-¡Miau! ¿Dónde estás?

Respuesta: miau

- Sí, ya sé que miau, ¿pero dónde?

Respuesta: miau

Y así, jugando al caliente caliente/frío frío, he sacado a mi gata del armario (literal, no metafóricamente...), donde llevaba encerrada unas 6 horas, con el consiguiente esparcimiento de pelos sobre la ropa de mi madre...

 

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