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Café con posos

Toy optimista

Estoy siguendo adelante. El sábado lo ví con claridad, ya tengo otras cosas en la cabeza, entre ellas algún proyecto que me ilusiona, que no es poco. Lo malo es que sé (no creo, sino que tengo la certeza de) que no va a salir bien, sé que me voy a llevar otra hostia o, como poco, una desilusión. Y en cualquiera de los dos casos, la decepción no me la quita nadie. Pero es que es tan agradable dejarse llevar y volver a sentirse... no sé cuál es la palabra, quizá sólo sea sentir.
Supongo que mientras me haga volver a sonreír, mientras tenga ilusión, no importa demasiado que sea ridículo e ingenuo. En cualquier caso lo que es cierto es eso de:

Aceptar no es comprender. Aceptar es dejar que pase el tiempo. Ese tiempo maravilloso, curativo y reponedor que todo lo devuelve a su sitio y te muestra nuevos caminos. Tiempo. La mejor de las medicinas. Aleja, borra, debilita todo, incluso lo más doloroso. (entrada completa)

Un buen finde (espero que el vuestro también), variadito, interesante y sin más JGs a la vista. Hasta me ha invitado mami-de-adopción a comer, ico ico.

Y no, no he vuelto a discutir con la Gravedad; el moratón de mi rodilla es consecuencia del ataque del coche de Dolo contra mi persona perpetrado a las tres y pico de la mañana, volviendo del cine, que servidora es una chica discreta y tranquila.

1 comentario

Moraine -

Si es que yo yevo mucho tiempo diciendolo, Puta gravedad, aunque la pobre en esta ocasión no halla tenido la culpa.