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Café con posos

Paz (o de como algunas cosas acaban bien)

Paz es lo que siento. Calma. Tranquilidad.
Hemos quedado y no he sido yo quien lo ha propuesto -no debe tener tan borrado mi número. Hemos vuelto a hablar, a reír, a dejarnos llevar, a bromear, a pasear como al principio. Y yo he vuelto a ver esa sonrisa sincera después de tanto tiempo -¿dos años?-, a encontrar su olor en la distancia del bar, a pasar la noche sin apenas darme cuenta. Pero esta vez los comentarios no han dolido tanto, no ha habido reproches -¡ninguno!- y las comparaciones no han sonado a golpe bajo. Esta vez no he ido con miedo ni con nervios, esta vez ha sido fácil, fluída.

Y así acaba todo, de una manera que no sé si es definitiva o le seguirán unos puntos suspensivos. Pero no me importa porque estoy en calma, estoy orguyosa y contenta de cómo ha ido todo -después de todo-; siento que sin haber dicho nada esta noche hemos dejado cada cosa en su sitio, no tengo más dudas, más preguntas, siento que hemos cerrado el capítulo correspondiente. Ahora, si ha de ser, podremos volver a empezar casi desde cero. Y si no, al menos podré guardarlo en al estantería con los demás recuerdos, mirarlo cuando me apetezca y recordarlo tal cual fue, sin rencores ni páginas en blanco.

Hoy también me he quedado vacía, pero de una manera tan agradable y curativa que se siente casi como plenitud. Porque ha acabado bien.


PD. Y he recuperado uno de los libros xp

Las desventajas de no pagar

Estaba yo afanada subiendo a Flickr las fotos del viaje a Eire antes de que acabe el mes para así poder aprobechar la capacidad de julio, cuando Yahoo me ha mandado amablemente a la mierda por gorrona. Resulta que 200 fotos es lo más que me dan por mi cara bonita. Como me he enfadado, he pospuesto para mañana la decisión clave, a saber: pago 25€ por ser Pro, no tener límites y así mantener la identidad, hago una segunda cuenta y continuo desde donde me han puesto la zancadilla o me abro una cuenta sólo para estas vacaciones. ¿Sugerencias?

Mientras, echadle un vistazo a las que me han admitido, la mitad de las que tenía seleccionadas. Y ya de paso, decidme qué os parecen, que a mi ego nunca le viene mal.
CafeConPosos' Pics

Lo que tú quieras oír

 
web: loquetuquierasoir.com  

¿Fin?

Ha sido... extraño, impersonal, algo forzado y algo tenso, tirando a formal, casi vacío y doloroso. Pero sobretodo extraño, muy extraño.

La primera vez que he llamado -apretando al botón verde sin mirar, sin pensarlo, como tantas otras veces- he tenido que colgar al minuto porque estaba trabajando, recordarme parpadear por el asombro -¿ha borrado mi número?- y servirme un copazo de mi amigo Baileys para calmar los nervios y la impresión -¡ha borrado mi número!-.

Horas más tarde ha sido más fácil, porque ya sabía que no me iba a rechazar, sabía que no me lo iba a poner fácil pero al menos no me iba a colgar en el primer minuto. Me ha costado hacerla hablar, ha empezado como siempre, diciendo lo ocupada que estaba y quedándose callada, pero se ha suavizado algo después de hablar yo un poco de mí y me ha contado qué está haciendo y qué va a hacer.
Por supuesto, y por si acaso, ha dejado muy claro en todo momento que está muy ocupada y que no tiene tiempo para quedar, ni aunque quisiera.
Me ha explicado cómo va a ser su verano como yo lo haría con mi abuela; bueno, más bien como lo haría con mi tía la del pueblo a la que veo tan poco que no tengo cariño pero sigue siendo mi familia y debo hablarla. Oficial. Ha sido oficial. Y mira que es algo que me recriminó porque considera hipócrita, pero me ha contado sus proyectos laborales y punto. El único comentario personal -que estaba jugando al tenis- ha sido para explicar el ruido de fondo y meterme prisa.
He oído demasiadas veces sus muletillas que quieren decir 'no tengo ningún interés en seguir hablando', he recurrido demasiadas veces a los comentarios positivos que dices cuando no sabes qué decir, he tenido que cubrir sus silencios incómodos con demasiados comentarios absurdos, he sentido que estaba demasiado lejos de mí y que me trataba como apenas un conocido. No es que haya sido una mala conversación -la primera en un año en que no discutimos- pero no me basta como probable última charla; podría haber sido un buen comienzo de acercamiento, pero no existen acercamientos en una sola fase; como últimas palabras, me resultan huecas, insuficientes.

16 minutos y 3 segundos más tarde me he quedado vacía. No estaba triste ni contenta, ni nerviosa ni tranquila, ni asustada ni aliviada. No estaba de ninguna manera. Me he quedado vacía, sin saber qué sentir ni qué pensar.
Y eso es extraño.

 

Ah! Y no, los libros ni mentarlos. Quizá deba darlos por perdidos. 

Cobarde

Soy una cobarde.
Supongo que eso se es desde siempre pero yo he empeorado mucho estos últimos años. Me limito a dejar pasar el tiempo sin atreverme a hacer una cosa u otra, sin atreverme siquiera a decidir qué es lo que quiero. Espero. Y no decido. Y veo que el tiempo va pasando y mi estómago se resiente, así que intento no pensar para evitar la ansiedad. El tiempo sigue pasando y sigo sin decidir nada. Y me siento mal conmigo msima. Y no consigo colocar mis ideas.

Así que así estoy, como otras tantas veces, sólo que ésta me está costando más que las anteriores. Hubo una que incluso le eché huevos, vaya si lo hice, pero sólo fue en esa ocasión. En general, antes tenía algo fuerte dentro de mí que me movía, a cagarla, pero me movía. Ahora ningún sentimiento es tan importante como para destacar sombre los demás. Hay una parte que es relativamente sencilla, sólo tengo que engañarme a mí misma, coger el teléfono e improvisar. Pero hay otra que me está destrozando, porque no sé cómo hacerlo, cómo decirlo y, sobretodo, porque me avergüenza, porque quiero hacerlo porque es importante para mí pero no quiero hacerlo para no quedar mal. Y eso me avergüenza, porque no quiero ser así.
Así que aquí estoy, llevo dos días en casa, vine para solucionarlo, pero no soy capaz ni de pensar qué decir cuando descuelgue el teléfono. Y dejo pasar el tiempo leyendo para no ser consciente de lo que estoy haciendo.

Pero esta vez sí que tiene fecha de caducidad. 

Eire, at last

6 julio -> Dublin
7 julio -> Kilkenny
8 julio -> Killarney
9 julio ->  Ring of Kerry
10 julio -> Kenmare, concretamente Templenoe
11 julio -> Cork

Por fin algo de tranquilidad

Hoy he hecho un par de cosas sin premeditación pero con alevosía que han tenído resultados distintos:

Por la primera me estoy tirando de los pelos y dudo si algún día me perdonaré: no he ido al concierto de Marlango. Sí, lo sé, yo opino lo mismo de mí, qué le voy a hacer. Intentaré defenderme alegando que no lo sabía, que me lo han comentado un par de amigos que se iban a quedar en la biblioteca cuando estaba a punto de comenzar. Les he pedido que, ya que yo sola no iba a ir, me demostraran que era lo correcto. Como no hay manera de conseguir eso, me he lanzado al segundo acto del día, mucho más gratificante, eso sí.

Me he pasado por el despecho de Acoseitor aún sabiendo que no iba a estar y después he hablado con él: Anda, vente a mi casa y te invito a un tecito. Pues para allá que voy. Nos hemos bacilado lo justo, hemos hablado claramente, me ha contado sus penas y me ha invitado a cenar. Sacando un filete de salmón y otro de ternera del congelador: ¿Qué prefieres? Esto... pues... me da igual. Ains, si es que cuando no tengo que esquivar lo tejazos estoy muy cómoda con él.
Un par de abrazos sin lengua más tarde, bajaba hacia el metro pensando que hacía tiempo que no hablaba con nadie de Cefe, mucho menos tan calmada. Pero sé que cada día me queda un día menos para el momento que sea improrrogable enfrentarme a ella, y eso me agobia. Al menos esta noche, he estado muy agusto. Si no fuera por la tonelada de cebolla que me he tenido que comer... bueno, nadie es perfecto...

 


 

These days...

These days...

(I'm drowning myself in lime tea)

Me lo pido!

No me fijé en qué marca era, sólo que era un cochazo, tenía pinta de BMW, y que su matrícula era FCK.
Mataría por tener esa matrícula y escribirle un U detrás...

Neverending Story

Volvieron los reproches. Debe ser que alguien le ha contado lo del último canto del cisne y antes de irse ha decidido hacerlo por la puerta grande.

Parece que hice bien al elegir la foto de la cabecera, no lo dice, pero es Phoenix y yo lo sé. Supongo que me sirve de recordatorio.

Late early hours

Late early hours

La gente se suele extrañar cuando digo que no me cuesta aguantar despierta hasta estas horas. Me encanta dejar pasar toda la noche, ver amanecer, desayunar oyendo a las golondrinas y meterme a la cama. Nada supera un buen anochecer, pero estoy aprendiendo a valorar la calma de las mañanas.

... Tan tan. Llaman a la puerta otra vez, ya va, ¿quién es? Fui a abrir y se metió en mi casa un amanecer ¡ahí va! ¡que bien! Sola... pensar que estaba sola y pensé: ¡joder! ¡que bien! ... Seguir la trayectoria que llevan las nubes y volver por la mañana igual que sale el sol...

Which memories remain?

Después de cuatro años aún me sorprender volver a comprobar que en bachillerato sabía más que ahora.

Esta tarde he estado recuperando viejos apuntes, a ver si se me aclaraba algo el temario. Después de haber soñado con aquella profesora a la que sigo queriendo encontrar para dar las gracias, después de haber escrito a una de esas amigas a las que abandoné casi sin explicaciones, después de haber recibido un mail de una de esas amigas que desapareció sin despedirse.
Y me ha resultado facilísimo perderme en recuerdos, olvidar el presente y sentir que sigo en aquella clase, que estos papeles son recientes, que estas son las asignaturas que debería estar estudiando; me parecen actuales esos recuerdos de pequeños detalles -los márgenes pintados, las fotocopias de ejercicios porque nos quedábamos sin tiempo, la luz de cada clase, su cara cuando se quedaba en blanco en la pizarra, la mirada perdida  cuando se distraía con otra cosa, el tono que empleaba cuando no entendíamos nada, ese anillo de Capitán Planeta, la manera de moverse delante de la pizarra como si bailase, pintar Picachus en los exámenes- y aún puedo oir todas aquellas coñas -Maura es Jesucristo para vosotros; Mira qué bien, estos dos puntos están alineados; Anaya: sillas cómodas; Os recomiendo lso colorines, no vivimos en Technicolor?-

Me ha resultado facilísimo sentir que el pasado era el presente y complicadísimo recordar el presente real: la gente, la facultad, las explciaciones.. todo es más difuso. Mis recuerdos actuales no tienen tantos detalles como los pasados; sin embargo, en el momento soy más consciente de todo lo que ocurre a mi alrededor ahora que antes.
¿Por qué ha cambiado mi manera de percibir el mundo? ¿Por qué antes comprendía y almacenaba todo de forma definitiva y fiable mientras que ahora siento de manera más extensa, más global, pero lo memorizo superficialmente?

Nuestras paranoias no tienen límites

Acabo de hablar con Gwen, que no entendía porqué los cajeros automáticos sólo dan dinero en billetes. Es fácil: porque no tienen ranura para monedas. Así que ha decidido que quiere inventar un cajero que dé monedas.
Ya estoy viéndola, delante de la máquina gritando ¡Tres cerezas! ¡Me han salido tres cerezas!

Ursula

I met Ursula around three years ago when I didn't have any friends, which was great timing, because Ursula had hundreds and thousands so I just borrowed some of hers. Being friends with Ursula is like being friends with a Swiss Army knife. She can cook you a meal with her left arm, fix your jeep with her right arm, and open up your bottle of beer in her ass.

I think everybody needs a friend like that in their life.
From Breakfast with Ursula, by Annie Rhinnon

El té, té

Dicen que hago el té fuerte.
En el fondo es que en otra vida fui irlandesa y nadie me entiende.

- Os doy dos terrones a cada uno -dijo-. Pero oye, Mulligan, tú haces fuerte el té, ¿no?
Buck Mulligan, sacando gruesas rebanadas de la hogaza, dijo con mimosa voz de vieja:
- Cuando hago té, hago té, como decía la abuela Grogan. Y cuando hago aguas, hago aguas.
- Por Júpiter, que es té -dijo Haines.
Buck Mulligan siguió cortando y hablando con mimos de vieja:
- «Eso hago yo, señora Cahill», dice. «Caramba, señora», dice la señora Cahill, «Dios le conceda no hacerlo en el mismo cacharro».

James Joyce, Ulises 

Entropía circunstancial (o de como surgen cientos de cosas que hacer en época de exámenes)

En exámenes todos estamos muy ocupados, no solo nos reporchamos lo tarde que hemos empezado -el año que viene iré a clase todo el cuatrimestre- sino que de la nada -¡anda! si yo tenía que...- aparecen un montón de cosas pendientes de hacer que no puedes dejar para más tarde. Me contaron de una chica a la que le dio por cambiar los pomos de todas las puertas de su casa, conozco a una que se mete cuatro horas diarias de gimnasio, Gwen coge el plumero y yo me he encerrado en casa porque me ha dado por ir de compras -?!?!-.

Sin embargo, acabo de descubrirme quitando los bordes de silicona de cuando me cambiaron las puertas... hace tres años... 

Seudociencia

Seudociencia

Mis amigos los mocos

Lema 1º: los mocos, y perdonad lo escatológico, no creo que se produzcan en la nariz o, al menos, no sólo ahí. También se almacenan en las cavidades vacías del cráneo que deja el cerebro. ¿Y qué hay en el cráneo aparte de hueso, cerebro y mocos? Nada. Por tanto, los mocos han de ser producidos por el cerebro como residuo de su trabajo.

Lema 2º: puesto que me congestiono a intervalos irregulares y en lugares inconexos, he de deducir que mi alergia se debe, principalmente, a mí misma. Lo cual es jodido, como dice Gwen.

Teorema: a consecuencia de estar junto a mí misma en todo momento, el limitado espacio sobrante en nariz y cráneo y mi vieja constumbre de pensar en todo momento, la congestión se ha apoderado de mis oídos y la gente parece hablarme desde muy muy lejos.

Corolario: me da miedo el maldito antihistamínico que tengo que enchufarme por la nariz... 

Los viejos y buenos tiempos

Hasta antes de llegar a casa y que me contaran las malas novedades, estaba contentísima. No contenta de exultante, más bien de ilusionada y calmada. Justo con la persona en quien estaba pensando, y no es alguien habitual, y exactamente en el mismo sitio que hace dos años, me he encontrado con mi profesora de Física de Bachillerato. Hemos hablado un par de minutos y medio quedado para una cerveza, que sé que no quedará en el aire. Me ha hecho tanta ilusión que quería coger el teléfono y contárselo a alguien... pero ya no tengo a nadie que lo entienda...

Hoy que volvía a casa pensando que hace mucho que no me tomo algo en una terraza. ¡Será el destino! 

La primavera...

Esta tarde en el metro no sólo he visto un hombre que era El Hombre, sino que llevaba adheridos a ese torso Los Brazos... mmm....

Editado: Esta tarde le he vuelto a ver.. será cuestión de salir un poco antes de la biblioteca todos los días...