Paz (o de como algunas cosas acaban bien)
Paz es lo que siento. Calma. Tranquilidad.
Hemos quedado y no he sido yo quien lo ha propuesto -no debe tener tan borrado mi número. Hemos vuelto a hablar, a reír, a dejarnos llevar, a bromear, a pasear como al principio. Y yo he vuelto a ver esa sonrisa sincera después de tanto tiempo -¿dos años?-, a encontrar su olor en la distancia del bar, a pasar la noche sin apenas darme cuenta. Pero esta vez los comentarios no han dolido tanto, no ha habido reproches -¡ninguno!- y las comparaciones no han sonado a golpe bajo. Esta vez no he ido con miedo ni con nervios, esta vez ha sido fácil, fluída.
Y así acaba todo, de una manera que no sé si es definitiva o le seguirán unos puntos suspensivos. Pero no me importa porque estoy en calma, estoy orguyosa y contenta de cómo ha ido todo -después de todo-; siento que sin haber dicho nada esta noche hemos dejado cada cosa en su sitio, no tengo más dudas, más preguntas, siento que hemos cerrado el capítulo correspondiente. Ahora, si ha de ser, podremos volver a empezar casi desde cero. Y si no, al menos podré guardarlo en al estantería con los demás recuerdos, mirarlo cuando me apetezca y recordarlo tal cual fue, sin rencores ni páginas en blanco.
Hoy también me he quedado vacía, pero de una manera tan agradable y curativa que se siente casi como plenitud. Porque ha acabado bien.
PD. Y he recuperado uno de los libros xp
