Dije que me comería el mundo
Hoy pretendía ser un día cualquiera, de esos que por no tener nada característico pasan al olvido. Pero -siempre hay un pero- no ha sido así, sino que he encontrado varios detalles que me han ilusionado, esas pequeñas cosas inesperadas que son las que me hacen sentir bien.
La más importante quizá ha sido un té con la única monoteísta (xD) que conozco, que me ha hecho reír, me ha hecho sonreír, me ha recordado lo importante que es hablar con la gente para no vivir una falsa realidad, me ha invitado a tortitas, me ha recordado que hay vida más adelante y cuánto la hecho en falta, me ha animado, me ha preguntado y me ha contestado y, sobretodo, porque ha sido la primera persona en no recuerdo cuánto tiempo que me pregunta ¿cómo estás? de esa manera, con interés, ganas y ánimo de protección (si es que existe esa expresión).
Así que me ha recordado a Topito y la explicación que le debo, a Cefe y su empeño en no hablar nada, a Gwen y las risas con cervezas, a Go+N y el eterno café pendiente; me ha demostrado cuánto he aprendido por aceptar que no nos volveremos a ver dentro de un par de años, que hay otras posibilidades en las que no habían pensado, que afortunadamente a veces me equivoco; me ha recordado que me ordenaron indagar, que quiero seguir aprendiendo y que sólo las ósmosis me parece una velocidad aceptable.
Por lo demás el día se salda con:
-Un bonito ramo de margaritas que le he comprado a mi madre.
-Un friki-grafiti que me han hecho en el brazo.
-Un bollipunto (o dos) para mí.
-Un bollipunto para mi gaydar.
-Directrices para un examen que más me vale aprobar.
-Varias llamadas pendientes.
-El retorno del café con posos, the one and only.
-Dos frikipuntos por pillar coñas que se dejan caer.
-Palabras agradables de alguien distante.
-La sensación de estar tranquila conmigo misma, contenta y quizá orgullosa.
-Agradecimiento por haberme reconciliado con mi cerebro, que probablemente fue lo que me arrastró a la mierda hace tres años.

