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Café con posos

Las Historias de la Srta. Ann

Entramado

Empiezo a sospechar que mi vida es un guión experimental de Woody Allen y Kevin Smith.
Veréis, suelo coincidir con alguien, un personaje que me resulta interesante (como persona y algo más, no como aje, no estoy tan desviada). No sé cómo se llama, así que siguiendo la costumbre de mi memoria de rebautizar a la gente, le pondré Antonio (ha sido niño!). Una amiga dice que tiene cara de Vítor, por lo que lo dejaremos en Víctor Antonio, por darle un toque de culebrón.
El caso es que Víctor Antonio de Todos los Santos parece ser muy amigüito de… llamémosla Ginger, actual novia de Tocapelotas, uno de mis eternos enamoriscamientos. El nombre le viene por ser un maldito bacilón y haberme sorprendido enamorándose de otra amiga, precisamente quien me presentó a Víctor Antonio dTS, cuando yo andaba detrás de él, curiosamente justo antes de que Ginger apareciera en escena y perdiéramos el contacto.
Retorcido, verdad?

Por otro lado, el año pasado conocí a un tipo en clase (otro niño!), alguien simpático, amable, con conversación interesante, cosas comunes y, porqué no decirlo, un algo que me llamaba la atención. Así que acabé acosándole.
Hace no mucho, tomando una caña, me estaba medio contando un problema con algo, al que yo no encontraba la lógica ni la problemática: “Pues no lo entiendo” “Verás, te voy a contar algo. Soy gay” “¿Y? Sigo sin entender por qué representa un problema”
Me sigue pareciendo que lo que me contó no tiene sentido, pero claro, ahora el hecho de acosarle era lo que no tenía sentido…
Lamentable, verdad?

Pues por si no os parece lo suficientemente absurdo y jocoso, una de las últimas veces que vi a mi ex, después de nuestra omnipresente y eterna charla de “Por qué no vuelves conmigo, Trill?”, va y me dice que su fantasía sexual es la Princesa Leia.
¬¬
Doy fe de que no había bebido en toda la noche. Ni. Una. Gota.

Así que procuro tomármelo con humor y reírme yo sola de mí misma, hay pocos que no estén en alguna de las retorcidas tramas a mi alrededor.
Con lo que me gustan a mí los grupos cerrados y claustrofóbicos…

PD. He de aclarar que, como pseudo-geek, lo de Leia resulta halagador. Pero claro, hubiera preferido a Lara Croft

Vinci?

 

Ya he vuelto.
Vine, Vidi, y me fui de nuevo: el puente al pueblo, ya sabéis cómo es mi familia con estas cosas.
En la facultad me siento con más ganas que de costumbre, me veo más centrada. A ver si este año consigo coger velocidad, porque llevo demasiado tiempo renqueando.
Pero todo esto no me preocupa demasiado hoy.

Esta tarde me han medio acercado a casa en coche. Un tipo que me caía tirando a mal, y hoy me lo he pasado muy bien. Lo que hace tanto tiempo de incomunicación.
Los diez minutos posteriores de metro han dado para mucho: he quedado mañana con una amiga de la ex-facultad para emborracharla porque está rayada, yo diría premestrual, pero al fin y al cabo a mí también me apetecen unas cervezas. O unos litros en el parque, según amanezca.
Un par de paradas más adelante se ha bajado un chaval, un seudo-rapero, y se le ha caído la gorra. Le he gritado, pero no se ha enterado, así que me he encogido de hombros y me he acomodado en el asiento: tampoco iba a salir corriendo detrás de un chico con las piernas medio metro más largas que yo. En esa misma parada, una de las mujeres que se ha subido, se ha agachado y se ha quedado la gorra. Me ha hecho pensar en la historia de las cosas, ese trozo de tela probablemente provenga de una fábrica de Vietnam, después de un largo viaje en barco habrá reposado unos días en una sábana en el suelo hasta que el chaval pasilargo la compró. Ahora, probablemente haya hecho sonreír al hijo de esa mujer, que se la pondrá mañana para ir a clase y fardará de ella delante de sus amigos. Quién sabe cuándo ese niño la perderá, la tirará o se la robarán y pasará a unas nuevas manos.

Pero lo que realmente me ha hecho pensar es creer haber reconocido entre la gente a una bloguera a la que sigo desde hace probablemente más de un año. Por supuesto que no la conozco, ni siquiera la he comentado nunca, pero cada poco tiempo entro en su bitácora. Por un momento he sentido ese ansia de fama que te lleva a presentarte a gente que ya es famosa, de un modo u otro, como si diciéndole tu nombre entre un ‘qué ilusión me hace’ y un ‘me encanta tu trabajo’ fuera a causarle impresión o a convertirte en algo nuevo. Por el hecho de observar desde nuestra anónima cotidianidad solemos creer que aquello que vemos también nos ve, que para ellos también nosotros formamos parte de sus vidas. El seguir la pista a alguien ajeno a nuestro entorno satisface nuestra curiosidad, el cotilla que todos llevamos dentro, y trata de llenar un poco nuestras vidas. Para qué negarlo, quién más y quién menos, de un modo u otro, es fan de alguien; no es necesario leer las revistas del corazón para ser una maruja, para vivir en la vida de otros.

No he dicho que sea perfecta, sólo que lo hago lo mejor que puedo.
Ójala con eso bastara.

Papel y boli

Me encantan las papelerías. Siempre me han gustado. Pegar la nariz al escaparate y mirar las colecciones de bolígrafos y plumas, esos pequeños cajoncitos de madera para las cartas que siemrpe acaban llenos de papales, facturas y resguardos; o entrar y toquetear los cuadernos pequeños, ver los dibujos de las portadas, pasar a los maletines de pinturas que siempre huelen a madera, ver por el rabillo del ojo las cartulinas de colores e intentar encontrarles una utilidad para poder ponerte una excusa a ti misma y comprarlas y al final acercarte a los óleos para intentar distinguir entre las tonalidades y recordar que nunca podrías haber hecho Bellas Artes.

¿No os pasa? Con los años he descubierto que le ocurre a más gente, que nos encanta tener varios tipos de bolígrafos y rotuladores, algunos emplean códigos de colores para las asignaturas y las prácticas, tener agendas monas y cuadernos chiquitines que al final no empleas para nada pero te resultan irresistibles.

Y esto me lleva a recordar La vuelta al cole. Hecho de menos decir "No mamá, me falta un cuaderno, y no puede ser amarillo, porque el profe de lengua dice que da mala suerte. Y necesito un boli azul para los enunciados, negro para las respuestas y rojo para corregir" Y llegar a clase con la mochila llena de libros nuevos y esa sensación de estar de estreno...

Ahora, cuando llego (a tiempo) los primeros días a la facultad sólo pienso dos cosas: a) mierda, odio esta asignatura y tengo que repetirla o b) mierda, mientras daba la vuelta al folio el profesor ya ha llenado dos pizarras más.
Pero hay algo que echaría de menos si volviera al cole: allí no puedes tomarte tu tercio de después de clase...

Rescue me!

Rescue me!

Mis padres se van a trabajar a eso de las 7 de la mañana. Yo, como ya acabé los exámenes y las clases no empiezan hasta dentro de unos días, me levanto cuando me da la gana. Vale, soy una marmota, una maldita marmota con narcolepsia... pero es que me acuesto tarde, así como me voy a levantar a las 8?!?!

El caso es que me he levantado y mi gata (Miau en lo que sigue, por mantenerla en el economato.. digo.. anonimato) no estaba durmiendo felizmente a mis pies como es habitual. --Bah, se habrá vuelto a enfadar conmigo porque no la dejo comerse las plantas--. Y al oir ruidos en otra habitación, he supuesto que estaba jugando sola.

Pero tantas horas... ya resultaba sospechoso, especialmente por no venir corriendo al oirme trastear en la cocina.. así que he repasado mis lecciones de Consejos para dueños primerizos de gatos: Crompruebe que su gato no se encuentra en a) la lavadora --No, hoy no he puesto ninguna lavadora-- b) en la nevera --A ver.. nop, aquí no está-- por tanto nos queda la opción más habitual c) en alguno de los armarios.

-¡Miau! ¿Dónde estás?

Respuesta: miau

- Sí, ya sé que miau, ¿pero dónde?

Respuesta: miau

Y así, jugando al caliente caliente/frío frío, he sacado a mi gata del armario (literal, no metafóricamente...), donde llevaba encerrada unas 6 horas, con el consiguiente esparcimiento de pelos sobre la ropa de mi madre...

 

Buenos días, mundo

Cansada de engrosar mi lista de marcadores con páginas interesantes que al final nunca enseño a nadie, de tener ideas, breves y pocas, pero alguna aún aparece de cuando en cuando, de cosas que escribir y, porqué no admitirlo, harta de envidiar a LPC , al final me he decidido a abrir otro blog, que parece que me duran menos que los kleenex.

El título? Bastante fácil de elegir, puesto que Desayunos de cerveza a las 11 de la mañana no me parecía muy adecuado... Y mi nuevo nick (si es que consigo hacerlo aparecer en algún lado, que los de blogia me están desesperando) es una frikada que me he permitido; ya tengo asumido que acabaré con bata y gafas... al menos espero no liarme con el primer tipo bicéfalo que me encuentre por ahí...

 

P.D. Se pueden insertar fórmulas!! Tanto tiempo desesperándome con el editor de Word... Mira lo que puedo decir! L = ½ m (∂x/∂t)2 - U(x)