Blogia
Café con posos

Las Historias de la Srta. Ann

Ocupada y cansada

Llevo unos días bastante ocupada; quiero hacer muchas cosas, tengo la obligación de otras cuantas y se me ha olvidado cómo distribuir eficientemente el tiempo, consecuencias de pasar casi dos años en postura de vaga profesional.

Las fotos, el seminario y Venus están dando para mucho: comentarios de comentarios de comentarios han derivado en correos habituales y extensos, el sábado funcionó mi No me apetece irme a casa, ¿alguien se viene a dar una vuelta?, volví a las 5 de la tarde, sin comer, después de un paseo de 10km -sí, lo he medido- y Venus, más conocida como Lavinia Planitia, ha resultado ser una rancia: sus historias son muy monótonas -llanuras y más llanuras-, sus relaciones, típicas y sin emociones, discusiones ni ñoñi-momentos -grandes y aisladas crestas compresivas- y no se ha dignado a contarnos ninguna aventura -apenas hay un par de coronas-. Como nos cansemos, la dejamos de hablar -y emigramos a otra zona como grupo independiente.

Por otra parte, estos últimos días he aprendido bastante sobre algunas personas con las que estoy pasando bastante tiempo. Quizá sean imaginaciones mías, pero a veces creo que la gente no se molesta en prestar un poco de atención a los detalles de los demás y aprender de ellos, que no es tan complicado; aunque también es probable que no les haga falta hacer ese tipo de cosas para entender a los grupos, a la gente en general. Si ya me lo dijo Antonio...

Una de las mejores frases que he oído nunca:

Good dancin' love, but you should have worn a bra.

De Lily Allen, por supuesto. Es tan corrosiva que siento envidia de que no se me haya ocurrido a mí.

Espero que vuestro finde también haya sido bueno, pero más tranquilito ;p

Presidenta de 30€

Esta mañana no me acordaba de que hoy era hoy, así que he mirado el despertador, he pensado 'Es demasiado pronto' y me he dado la vuelta. Afortunadamente Miss Miau ha decidido subirse a mi cama a molestar, y entre gruñidos y 'Maldito bicho' he pensado '¿Jueves? ¡¿Jueves?! ¡¡Jueves!!' Y he corrido mucho, he corrido hasta en los transbordos, menos al coger la línea 6, claro, porque pensaba esperar al siguiente metro que debería venir más vacío pero la marabunta me ha arrastrado en el vagón. Me ha dado la risa cuando ha sonado la megafonía porque creí que se había averiado y nos iban a echar, aquello aprecía una peli de Woody Allen, pero sólamente ha dicho 'A continuación viene otro tren. No empujen. Esperen al siguiente' Sólo faltaban los empujadores profesionales. Más divertido ha sido cuando, en la siguiente parada, oigo a una mujer con voz de Señora Doubtfire: 'No empujen, que después viene otro metro' La gente de fuera alucinaba, claro.

Tengo cargo de conciencia porque en clase no he atendido nada, me he pasado la hora y media hablando con Estrellita, y el resto del día sentada en los peazo de sillones de cuero del flamante seminario donde me ha tocado no ser secretaria, no, ¡sino presidenta! ¡Juas! Y la ilusión que me ha hehco a mí el taloncillo con mi nombre por haberme presentado... ¡eso vale una cena! La secretaria adjunta (que mandaba más que yo por años y por kilos) me ha dejado trapichear como he querido (lo confieso, hubiera traspapelado un par de votos si hubiera hecho falta con tal de que no ganara ese imbécil, pero al final ni ha hecho falta, ¡tiene una suerte de mierda!), mis compañeros eran majetes y hasta hemos puesto música, como unos señores. Al final el día ha sido entretenido.

Momento surrealista del día (aka, Las Historias de la Srta. Ann): al poco de llegar a casa mi madre ha intentado convencerme de que ha visto un ovni -recordemos, estudio Físicas-. No ha sido literal, ha probado con una estrategia de rodeo, bastante poco sutil, btw: "El otro día vi algo rarísimo, no era una estrella fugaz. No, tampoco un bólido, era una luz muy brillante que se desplazaba y de repente desapareció. No, tampoco era un avión. Que te digo que no era un avión, hija. Bueno, pues me voy." Por exclusión quedaban los ovnis y Superman, pero creo recordar que ese no llevaba luces de cruce.

Ahora estoy viendo unas fotos increíbles que me ha pasado una amiga que acaba de volver de París... ains.. viajar y la fotografía, mis debilidades irrealizables...

Buen finde a todos, ya contaré qué cotilleamos de Venus.. sí, maja, el otro día me contaron que hizo a que no te imaginas qué, es que lo vas a flipar cuando te lo diga... ;p

Elecciones

Elecciones

El viernes a la hora de comer -mierda- tengo la primera reunión del grupo de Venus que acabamos de pseudoformar. Eso está bien. Pero estoy demasiado traumatizada con lo de ser secretaria (suplente, al menos) como para habalr sobre nada.
Cuando deje de estar catatónica, sigo tecleando.

PD. Ponedle una vela a quien sea, pero por dios que no falte el titular...

Tercios con limón (Las historias de la Srta. Ann, vol. I)

Contexto: Asignatura mortal de primero de carrera, primeros días de curso "este año la saco como que me llamo Trill" (juas!). A mitad de cuatrimestre me acuerdo no sólo de que estoy matriculada sino de que hay parcial en tres días. Tres días durmiendo menos de lo que necesita mi cuerpo y estudiando más de lo que recomendaría la OMS (por un momento me sentí estudiante coreano al borde del derrame cerebral); me llegarona saludar con un '¿Todavía estás en la facultad?'

Día clave: salgo del parcial, intento hablar con unso y con otros, pero al final me quedo con La Historias, cómo no. Después de hacer patente que ambas estábamos en pleno Modo Ameba bajamos a desayunar: "¿Qué quieres tomar?" "Nada" "¿Nada? ¿Para eso hemos bajado? Voy a por un vaso de agua..." Y mientras mis dientes se quejaban de que el agua ronde los 0ºc, me dice:
- Oye, ¿la cerveza con limón está buena? -nota: a La Historias no le gusta la cerveza. Ni el calimocho. Cómo esta chica se ha criado en la cultura de parque bebiendo sólo ron es un misterio.
- Hombre, a la gente le gusta... -nota: la Srta. Ann afirma categóricamente que la cerveza es una bebida divina y, por tanto, desperdiciar semejante néctar en forma de clara es una aberración y constituye un sacrilegio.
- Vale, pues pídeme un tercio.
- Esto... un tercio es sólo cerveza, tienes que pedir una clara para que te la mezclen con algo...
- Tú pídeme un tercio, que yo cojo un par de rodajas de limón de las de la paella.
- ?!?!?!?!?!?!?!?!?!

Cinco minutos más tarde estábamos en un banco del parque, ella exprimiendo -o intentándolo- sus rodajas de limón en la botella y yo de pie y con las manos amoratadas comiéndome mi pincho de tortilla -cerveza sin desayunar, mal, por experiencia-
No sé por qué la gente nos miraba raro...

PD. Ese día acabé decidiendo, con otro chico que no sé cómo se llama, que viviríamos en una cúpula para telescopios, ya que nunca tendremos una casa con jardín para poder instalarla. Las hay muy espaciosas...

Toy optimista

Estoy siguendo adelante. El sábado lo ví con claridad, ya tengo otras cosas en la cabeza, entre ellas algún proyecto que me ilusiona, que no es poco. Lo malo es que sé (no creo, sino que tengo la certeza de) que no va a salir bien, sé que me voy a llevar otra hostia o, como poco, una desilusión. Y en cualquiera de los dos casos, la decepción no me la quita nadie. Pero es que es tan agradable dejarse llevar y volver a sentirse... no sé cuál es la palabra, quizá sólo sea sentir.
Supongo que mientras me haga volver a sonreír, mientras tenga ilusión, no importa demasiado que sea ridículo e ingenuo. En cualquier caso lo que es cierto es eso de:

Aceptar no es comprender. Aceptar es dejar que pase el tiempo. Ese tiempo maravilloso, curativo y reponedor que todo lo devuelve a su sitio y te muestra nuevos caminos. Tiempo. La mejor de las medicinas. Aleja, borra, debilita todo, incluso lo más doloroso. (entrada completa)

Un buen finde (espero que el vuestro también), variadito, interesante y sin más JGs a la vista. Hasta me ha invitado mami-de-adopción a comer, ico ico.

Y no, no he vuelto a discutir con la Gravedad; el moratón de mi rodilla es consecuencia del ataque del coche de Dolo contra mi persona perpetrado a las tres y pico de la mañana, volviendo del cine, que servidora es una chica discreta y tranquila.

La españolada de la semana

En mi casa los viernes son de Alfredo Landa. Y de Antonio Ozores y de Gracita Morales y de José Luis López Vázquez y de todos esos actores que definían la españolada.

Los lunes mi padre pone CSI, los martes son míos y de House, el resto de la semana cenamos tarde y rápido, pero los viernes, con eso de que no nos vemos nunca, vemos un rato la televisón. Pero la programación es una mierda, de ahí las españoladas con que nos deleita CMT.
A mi madre le encantan, mi padre se resigna y a mí, alguna vez, por cambiar, está bien, pero ya me he cansado de machos ibéricos intentando ligar en Benidorm con ingenuas suecas o alemanas. Con deciros que casi prefiero una americanada de disparos y explosiones...

Teología

Hoy me ha ocurrido una de las cosas más surrealistas del mundo: iba yo caminando con prisas hacia el metro de C. Universitaria... (¿no suena esto a monólogo?) cuando me para una chica china (o japonesa o coreana o vietnamita, es igual) y me dice:
- ¿Cristina?
- No, lo siento -¿en qué se parece Trillian a Cristina? ¿Tengo cara de Cristina?
- ¿Crees en Dios?
- .... -va a ser que me he perdido algo... veamos, la chica es guiri, prueba a pronunciar Cristina de manera extraña...ah! cristiana! juas juas, yo cristiana! juas juas-... ehhmm... nop.
- Soy estudiante de teología y pretendo que mi grupo blablabla, blablabla, blablabla... -cuando mi cerebro oye alguna palabra relacionada con al religión o la política se pone en modo hibernación, para ahorrar energía- ...blablabla, blablabla... -habrá que cortarla, no?- verás, es que soy estudiante de Físicas y para mí mi carrera responde a todas esas reguntas.

¡Maldita la ocurrencia! Ha empezado a preguntarme qué preguntas y cómo las responde y venga alma por aquí y alma por allá y que por qué vivimos y cuál es la función de nuestra existencia. Cuando me he querido dar cuenta estaba intentando convencer a una china (que me da igual si viene de Mongolia, ojos rasgados=china, y punto) de que creo que los árboles, si tuvieran la oportunidad, también se suicidarían, como las personas (que la china estaba muy pesada con ellibre albedrío y el suicidio), que no somos distintos y que si los japoneses son ricos pero están deprimidos (esto lo ha dicho ella, conste) pues igual el tucán verde de pico corto que habita latitudes septentrionales preferiría ser una zancuda de África, pero como nadie se lo ha preguntado, no nos preocupa.

Amoshombrepordiós! A ver si se iba a creer la mujer ésta que me iba a convencer de ir los sábados por las mañanas con su grupo a debatir sobre los pobres infieles destinados al fuego eterno y los malvados homosexuales que quieren colonizar el planeta. Juas!

Además, ya tengo el sábado comprometido con la secta de... Planetaria, que hay unas charlas.

Now I gotta go have lunch ;p

Hábitos alimentarios

Por si a alguien le interesa:

Martes 21, Nov.
Desayuno = no me acuerdo, así que fijo que no
Redesayuno = of course (soy un hobbit, no lo puedo evitar)
Comida = filete con verduras
Merienda = sure, mi café con lo que pille no me lo quita nadie
Cena = lentejas de mami
Recena = probablemente, ¿si estáis despiertos de madrugada no os entra hambre?

Miércoles 22, Nov.
Desayuno = 0
Redesayuno = 2
Comida = pasta con pollo con verduras
Merienda = en casa de mi abuela ;p
Cena = arroz y tortilla
Recena = todavía es pronto...

(Dime que no lo tengo que escribir todos los dias... ;p)

PD1: Yuju! Ya me han traído el libro de Termo, ya no tengo excusa para no estudiar.
PD2: Esta tarde (jueves) he quedado con JG... buscaré algún sitio por aquí cerca para poder largarme si hace falta... wish me luck.

Fuerzas, Trasgos y demás seres binarios

Soy atea -shhh, no lo leáis en alto, que mi familia me excomulga, digo... me deshereda- pero por ironías de la vida y porque, dicen, todos tenemos que creer en algo, yo tengo mis propios dioses también llamados Fuerzas.* El panteón se compone de Gravitatoria, Electromagnética y Nucleares Fuerte y Débil.

Con las Nucleares no he tenido el gusto de tratar. Estuve a punto de hacerme una resonancia/radiografía (?) de contraste pero a mi madre le dio la paranoia y pasé de que me inyectaran liquidito radiactivo en las venas. Además me dijo un amigo que se te seca la boca y te escuecen los huevos, pero no sé si es aplicable huevos=ovarios...

La Gravitatoria y yo hemos tenido nuestros más y nuestros menos, prueba de ello son las cicatrices de mis rodillas, algunas de ellas recientes, no os creais. Pero ya vamos llevándonos mejor.

La que me tiene enfilada es la Electromagnética. Desde pequeña he sido capaz de provocar el malfuncionamiento de diversos electrodomésticos con mi simple presencia. Lo juro. He sobrecargado la memoria de un Pentium recién encendido con un copy&paste en Word de dos o tres líneas; he destrozado el software de la nevera (sí, claro que tienen, ¿sino cómo crees que mustran la temperatura en digitales?) con sólo entrar a la cocina; el único osciloscopio que dejamos vivo en los laboratorios funcionaba de una manera original cuando yo lo manejaba; los relojes acaban funcionando a intervalos y con ritmo aleatorio cuando los llevo puestos; y otros muchos ejemplos estúpidos.
Pero lo que me duele es la manera que ha tenido de vengarse de mí últimamente.
Mi ordenador, que debería tener nombre de mártir, sufrió a muy temprana edad una subida de tensión -¿Una subida de tensión?¿En esta sociedad, en este siglo?- que destrozó su fuente de alimentación y, según sospecho, la bios, el disco duro, o sus más tiernos sueños de infancia, a saber. Desde entonces no ha levantado cabeza, al arrancarlo cada día me saluda con uno de esos globos amarillos con mensajes de error, uno distinto cada vez, para que no me aburra, y de vez en cuando desaparece algún programa o aplicación que vuelve a aparecer misteriosamente al reiniciar, para enviar algún otro fichero al limbo, of course.
Para colmo la conversación que suelo mantener con el mejor antivirus que he podido conseguir es:
- You have n virus (where n tends to infinite) Ignore or Delete?
- Delete
- Sorry, virus cannot be deleted. Accept or Accept?
Estoy segura que en el fuero más interno de su RAM está pensando: No way, I'm not gonna mess around those guys. Did you see what they did to poor old Microsoft Outlook? Better leave them alone.

Así que el todopoderoso Electromagnetismo ha decidido obsequirme con el maltido caballo de Aquiles a rebentar de troyanos, gusanos, unidentifieds y vete a saber qué más, capitaneados por un Trasgo Cabrón (decidí que si pasaba tanto tiempo conmigo merecía ser bautizado) que debe hacer las delicias de cualquier proyecto de hacker cotilla que se tope conmigo.

¿Qué hago? ¿Le pongo una velita al libro de Electro o mejor consigo una placa base y me arrodillo ante ella?

* Los motivos de mi creencia no acaban ahí: cierto año en el instituto, cuando yo ya sabía que quería estudiar Físicas, thank god, tuve un nefasto profesor que nos dijo que la mejor manera de aprender su asignatura era "Fé y Paciencia". ¿Y para qué cree este hombre que existen las matemáticas, los laboratorios y las demostraciones? Después de la irritación inicial decidí tomármelo a coña y responder en los ejercicios con un 'porque así lo quiere Dios y quienes lo cuestionan van al infierno'

Día completito

Estoy en la carrera que estoy porque me gusta y porque una profesora del instituto consiguió que me gustase (hay que reconocerle el mérito, por muy rara que yo sea, a nadie le gusta la Física).
Creo que hoy me he cruzado con ella. Y no he sido capaz de acercarme y saludarla. Me ha dado miedo y vergüenza (que sí, que soy jodídamente tímida), me ha parecido ridículo correr bajo la lluvia chapoteando en el barro para alcanzarla y presentarme con mis pintas de rata mojada, que por mucho que disfrute de la lluvia lo que parezco es una rata mojada, y decirla que la carrera me encanta pero estoy intentando acabar segundo cuando debería estar empezando cuarto, para que luego no fuera ella o no se acordara de mí, al fin y al cabo hace casi siete años que me dio clase.

Pero todo eso ha sido después de que Estrellita me hiciera un hueco bajo su friki-paraguas con diseño de planisferio, después de pasarlo bien en clase (?!?!) y después de reconocer que pienso cosas que no debería, que a veces parece que me empeño en lo que no puede ser para alimentar mis lloriqueos lastimeros.

Pero todo eso ha sido antes de cruzar medio Madrid, calarme, darme un paseo por Serrano (que una no está acostumbrada a calles de tanto caché) para ir a Afizonia a buscar un regalo y descubrir que... ¡ha cerrado! Inigualable cómo me han mirado los obreros al ver la cara que se me ponía al darme cuenta de que el local se había quemado... Ya que estaba allí me he dado un capricho y me he tomado un frapuccino con calma mientras leía mi Introduction to Planetary Volcanism.

Como veréis no he escrito la versión 2.1 de El Felpudo, para que no digáis que estoy traumatizada...

Sobre mi mesa hay una bolsa gigante llena de ositos de gominola... esos mamíferos son adictivos...

 


 

Siempre he odiado elegir títulos

Estoy taaaaaaaaaan ñoña que os voy a hacer un favor y no voy a escribir nada para no causaros un ataque de diabetes a los insensatos que pasáis por aquí.

Pero esto es inocuo ;P
Mi día ha tenido tres momentos cómico-surrealistas:
1.- Mi horóscopo (sí, lo leo, ¿qué pasa? pero sólo para reírme...) decía: "Hay una parte del pasado que debes dejar atrás y mirar hacia delante sin temor. A pesar de las dudas, no tires la toalla apra avanzar" juas
2.- Le estaba dando mi dirección de correo a un profesor y, como es un poco extraña, la deletro. El hombre no se enteraba de nada así que he empezado a decir palabras para cada letra (P de Pamplona, M de María, C de Cataluña, and so on) y el tío, que está un poco teniente, en lugar de T de Tarragona ha escrito una @. "Es que te había entendido 'caracola' y he pensado, qué manera más original de decir arroba..."
3.- Cuando he vuelto a casa y he visto mi precioso felpudo casi se me saltan las lágrimas... (más info en post inmediatamente anterior)

Felpudo 2.0

Mi madre es consciente de que esta vida es una puta que puede joderte a la primera de cambio, por eso disfruta con las pequeñas cosas. En su día le hizo ilusión comprar un felpudo bonito.
Buscó en varias tiendas hasta que encontró el que le gustaba, uno grande y grueso al que no se le soltaban los pelos al limpiarme las botas y con un dibujo agradable. Pero, como ya sabéis, hace unos días un desalmado hijoputa eligió mi portal, escalera, piso y puerta para agenciarse uno nuevo (me cuesta creer que haya gente que se dedique a recorrer piso tras piso hasta que encuentre uno que le guste). Si yo me indigné, mi madre, de quién he sacado el carácter, se mosqueó tanto que hizo que mi padre pasara por todas las plantas del portal en su busca. Evidentemente no lo encontró.
Entre las obras de la calle y del portal, la casa se estaba llenando de polvo: necesitábamos un felpudo nuevo y mi madre ha tomado una drástica solución: comprar el más feo que ha encontrado.

 


 

Voy a proponer escribir debajo 'pringao', 'ladrón' o similar. Se admiten sugerencias.

Cuaderno de viaje

No sólo tengo algo de público (yo, Trillian, la República Independiente para todo el mundo, quien puede pasar días sin hablar con nadie que no sea un felino) sino que entre ellos se encuentran dos blogueras de élite. Esto empieza a darme vértigo. No me interpretéis mal, me alaga que la gente que acaba aquí por casualidad decida vovler y dedicarme un par de minutos, pero llevo muy mal el miedo escénico, suele hacer que el cerebro se me atore y las pocas ideas que tengo se queden sin forma definida.

Así que, en ausencia de una idea mejor, dejaré por aquí algo que escribí hace dos veranos. Curiosamente, intentando evadir recuerdos, acabé recordando cosas que ya casi tenía enterradas por ser aún más molestas (prefiero el adjetivo disturbing) y resulta que ya no me incomodan tanto.

Casitas encaladas coronadas con teja naranja. Árboles, pinos, olivos, cipreses, manchas verdes componene el paisaje. En la distancia, el mar reclama la atención que merece. Es azul. Azul intenso. El azul más azul que jamás he visto. Pequeñas motas blancas de oleaje salpican su superficie impasible. Un poco más lejos, una isla, una loma verde uniforme de pinos independientes en forma de pinar contínuo, sólo roto por una delgada línea amarilla en la costa. La playa. Leves montañas calcáreas caen en suaves acantilados hasta el mar. Las estrías rocosas se mezclan con los árboles, que luchan por llegar hasta el cielo anclándose en cualquier pedazo libre de arena. Ahora entiendo lo que significa que la belleza te supere. Bienvenidos a Croacia.

[...]
Dubrovnik es una ciudad de gatos. Es una ciudad de acantilados blancos y mar azul, de calles estrechas y sillas en la puerta, de turistas que pasean por lo alto de sus murallas y niños que juegan a sus pies, de yates de recreo y barquitas de pescadores, de caos de trazado a pie de calle y uniformidad de color sobre sus tejados. Dubrovnik se sabe paraíso terrenal y lo asume. Sus gentes están acostumbradas al intenso azul de su mar y a las blancas piedras de sus paredes y acantilados, lo disfrutan y lo admiran. Hay algo en sus pinos y sus montañas que te hacen sentir en casa.
Dubrovnik no se puede describir con palabras; es mediterránea, es medieval, es blanca y roja, es radiante, está viva, es un conjunto de rincones, calles estrechas, es interminables escaleras y casas con parras en al terraza, es calas de blanca piedra y negros erizos, es montañas grises moteadas de pinos, es gatos observando a los turistas, es espuma de mar al romper con las piedras. Dubrovnik apacigua el alma y colma el espíritu.

La muy puta

Mi gata es muy puta. Si no lo he dicho nunca, ya era hora y, en sucesivas ocasiones, ya iré explicando por qué lo afirmo rotundamente.

Hay gente que se muerde las uñas, juega con un mechón de pelo o tiene caprichos caros.
Mi gata se muerde el lomo desesperadamente, como si no la hubiéramos desparasitado nunca y viviera en la inmundicia, pone los ojos bizcos, tira con furia y se arranca mechones de pelo.
MechoneS. Plural.
La muy puta debe saber lo que me gusta pasar el aspirador y contribuye como puede, especialmente sobre alfombras o mantas.

Yo creo que lo hace para vengarse porque no la dejo meterse a la ducha conmigo por las mañanas porque me tira el bote de champú cuando llego tarde... y luego me compra subiéndose a mi regazo en cuanto me siento... no es lista ni nada.

(Qué triste es postear cuando tus neuronas están en huelga...)

Introduction to planetary vulcanism

A veces siento envidia cuando, comentando con otros, demuestran tener algunos conocimientos base que no se aprenden en las aulas. No soy una enciclopedia andante pero tampoco soy inculta, siempre he estudiado bastnte y suelo recordar lo que me cuentan. Entonces, ¿dónde está la diferencia? En que ellos leen.
Siempre me había resistido a leer cosas de lo mío. No sé muy bien porqué, pero no me acababa de convencer eso de ir leyendo algo en el metro y tener que memorizarlo, estudiarlo, prefería cosas más simples que pudiera olvidar sobre la marcha. Sí, lo reconozco, me gustan las novelas, ¿y qué?

Queda muy bien decir "Ya he recibido el último número de Nature" o "¿Hás leído el último ensayo de Fatima Mernissi?" pero quien más y quien menos ha leído El código DaVinci, El último catón o Los pilares de la Tierra, que no digo que sean los peores libros de la historia, de hecho tengo y he leído los tres, pero estaréis de acuerdo en que muy exclusivos no son. A lo que iba, que al final todos lo que queremos es que nos entretengan, por eso todos hemos visto alguna vez una americanada o algún pastelón en el cine aunque digamos que fuimos engañados, por eso a mí me gustan las historias que me evadan durante unos minutos y por eso leo ficción, para olvidarme del mundo que aparece en las noticias.

Pero ¡ah, amigos! esto ha llegado a su fin, el vocabulario y los razonamientos de mis compañeros de determinada clase comienzan a darme vértigo, así que no he tenido más remedio que saquear la biblioteca por la D de divulgación y proveerme de lectura de mesilla y metro para los próximos cuatro meses.
Si me véis por el metro, recordad, no soy friki, sólo intento estar al nivel.

 

Os dejo con una cita de Leibniz que encontré en un artículo de La Petite:

"Esta forma de escribir tendrá enormes ventajas; entre otras, hay una que me parece particularmente importante. Se trata de que utilizando estos caracteres será imposible escribir ideas quiméricas tal como se nos ocurren. Un ignorante no será capaz de utilizarlo o, de lo contrario, al tratar de hacerlo, se convertirá en un erudito."
G.W. Leibniz, 1678

Paracetamol

Tengo fiebre. Me arden los ojos, la cabeza me va a explotar y estoy tan congestionada que a mi cerebro hace horas que no le llega oxígeno.
Lo mejor de todo es que la fiebre me hace delirar y mis compañeros de prácticas, que hacemos por grupos, deben creer que estoy más loca de lo que realmente estoy. Y a la chica que me ha hecho el análisis le he debido dar pena porque ha salido un par de veces a preguntarme si me mareaba. No, hoy tampoco iba vestida de semideshecho.

Es el segundo que pillo en tres semanas... o mi sistema inmunitario es una basura o me he hecho adicta a la medicina que tomo (sabe a coca-cola...).

Yo que ya tenía planes para el finde...

Me voy a la cama. Disfrutad de la lluvia por mí.

Las perlas del día

Hoy me veo poco capaz, así que lo dejo en sólo unos párrafos. (Acabo de recordar que de pequeña, en uno de mis intentos revolucionarios, me dio por decir "parragafos")

Perla number one:
La Historias, esa chica que a pesar de lo distintas que somos nos parecemos sorprendentemente y tenemos la mitad del armario en común, ha aparecido hoy con los mismos vaqueros que yo. Ha debido ser por venganza por haberme comprado la misma mochila que ella. A partir de ahora, Pili y Mili.

Perla number two:
Cuando me he cruzado por el pasillo con Víctor Antonio de Todos los Santos, ataviado con unos bonitos vaqueros beige, ha corrido a explicarme antes de que yo pudiera reaccionar que esa curiosa mancha en su entrepierna era a causa de una explosiva y viciosa Coca-Cola. Y para demostrarlo me ha enseñado la botella. Mucho empeño y mucha rapidez ha puesto en justificarse...

Perla number three:
Hablando con mi librero de toda la vida, que ya hasta me pregunta por mis padres, me ha dicho "Claro, es que en los primeros años de carrera ya se sabe..." "Este es mi cuarto año" "Ahh..." (Acompañado de una expresión que decía: pues yo te echaba 16 años) Básicamente lo mismo que me dijo hace un par de años. Y juro que hoy iba vestida de persona normal, no de semideshecho humano como me paseo a veces.

Perla number four:
Me he dormido. Como una maldita marmota sorda y con narcolepsia. Me he levantado tres horas después de que sonara el teléfono.

Perla number five:
¡El bibliotecario ha hecho un comerntario amable! ¡Es un droide con un software de comportamiento social actualizado!

Como postre, un par de enlaces: un post que me ha gustado bastante y, con el permiso de His Noodly Appendage, el Pastafarismo.

La taquilla

Taquilla(s).
Denominaré taquilla(s) a ese ente metálico con forma paralelepipédica (siempre he querido emplear esa palabra xp) localizada en los pasillos de edificios públicos con la función de alojar enseres personales de los usufructuarios de la(s) misma(s) y aislarlos de manos ajenas mediante el empleo de algún tipo de cierre.

Allá en los primeros tiempos, cuando Trillian, incluso más inocente y desconocedora del mundo real que ahora, comenzaba la carrera, creía fielmente que las taquillas no existían fuera de las películas americanas, como las cheerleaders o los quarterbacks, ya que fueron ideadas como recurso para el matón de turno con un desvalido empollón en las manos.
Sin embargo, las taquillas existían. Relativamente pequeñas, aproximadamente cúbicas y apiladas en bloques de cuatro filas.

Resuelta a conseguir una el año siguiente, por motivos burocráticos, se vio obligada a compartir ilegalmente la taquilla con una compañera, que permanecerá en el anonimato por seguridad. Al menos no cambiaron también el candado, otra de las prohibiciones del contrato.
Dada la casi aleatoriedad de la numeración, acabaron con una llave de la planta baja, es decir, fila inferior, pegadas al suelo. El descontento de ambas compañeras intentaba disimularse con chistes y buen humor, pero seamos realistas, a nadie le gusta tener que poner el culo en pompa varias veces al día para abrir una taquilla que te explotará en la cara y escupirá un abrigo por estar demasiado llena. Y menos cuando tu culo está perfectamente alineado con el aula más grande de la facultad. Y menos cuando, como a la práctica totalidad de las mujeres, se te bajan ligeramente los pantalones al agacharte.

Pasa el tiempo, otros años y otras taquillas, pero ninguna especialmente remarcable.
Hasta este año.
Por no ser necesaria la fianza, el primer día a primera hora, secretaría parecía el Corte Inglés en rebajas y casi se agotaron las existencias. Por eso Trillian, tres días más tarde, casi había renunciado a toda esperanza de no tener que volver a mostrar su ropa interior a media facultad, pero ¡oh sorpresa! ¡Oh afortunado acontecimiento! ¡Un metálico cubito de al fila superior estaba disponible! Expresión de alegría, petición, firma, petición, recepción de llaves, paseo hasta la susodicha caja fuerte y… ¡Oh sorpresa! ¡Oh desafortunado acontecimiento! Al introducir la llave en el candado, éste decidió suicidarse y separarse en dos partes, quedando colgando la parte curva y el cuerpo en la mano con al llave como rehén. Tras unos instantes de incrédula inmovilidad se dirigió a Conserjería a reclamar un recambio que, a regañadientes, le dieron con un “a ver si este te funciona”. Presa de la sospecha, Trillian decidió probarlo allí mismo y, evidentemente, sufrió el mismo fin que su compañero.

-¿Éste también? –dijo la señora- Entonces es que son así. Toma, quédate con el primero y cuéntaselo al conserje.
-¿¿Qué?? ¡¿Pero cómo te crees que va a evitar que me roben si está roto, tía lista?! –afortunadamente no le dijo, sino que lo tradujo por- ¿¿Qué?? ¿Pero esto no es conserjería?
- Sí, pero… cuéntaselo a Paquito, el del bigote.

Media hora más tarde, tras buscar a Paquito El Del Bigote sin éxito, recurrió de nuevo a la señora de las ideas felices, que le sorprendió con un candado completamente funcional aparecido misteriosamente, pero, desconfiada aquella mujer cual gato callejero, escoltó a la estudiante hasta la taquilla, sin dejarle tocar el candado hasta que ella misma lo colocó, como si intentara así darle ánimos para continuar en este mundo. Afortunadamente, el cierre decidió quedarse con nosotros algún tiempo más y deleitarnos con su trabajo.

Así que, por este año, Trillian tiene taquilla de alto nivel y el color de su ropa interior es asunto suyo y de nadie más.

Nuevo día

Hoy ha sido un día interesante.

No me he mojado. Me. He. Empapado.
Hace tiempo, unos cinco años, una amiga a la que no he vuelto a ver, me decía Disfruta de la lluvia. Algún día te explicaré lo que significa esa frase para mí, tú disfruta de la lluvia. Nunca me lo llegó a contar, pero en aquella época aparqué el paraguas y pocas veces lo he vuelto a usar, con llevar un abrigo impermeable me basta, siempre sonrío cuando se me pegan a la cara los mechones empapados del flequillo.
Así que no me ha importado en absoluto.

Cuando he bajado a desayunar se ha sentado conmigo alguien que se ha pasado el último año y pico demostrándome que era demasiado superior a mí como para contestar a mis saludos. Hoy me ha llamado, me ha dado dos besos, se ha sentado y me ha estado preguntando qué tal me va. Y no, no me ha pedido nada.

He saludado a gente que veo muy de tarde en tarde y me he pasado 20 minutos hablando por el móvil alguien a quien le ha hecho mucha ilusión mi llamada, me he reído un montón en clase y estoy reconectando con una de esas personas con quien por mucho tiempo que haga desde la última vez que hablasteis, no cambia casi nada.

Por fin he conseguido taquilla y en uno de mis sitios preferidos, pero algo tenía que tener para estar en ese sitio y que no la hubiera cogido nadie… (Le he dicho a una compañera ¿Sabes lo que me ha pasado con al taquilla? Y me ha dicho: tú y yo somos Las Historias, siempre nos está pasando algo. Y es cierto, de ahí este blog ;p) Para ahorraros la batallita completa lo resumiré en lo último que he pensado cuando he salido por tercera vez en una hora de conserjería: No, señora; no es normal que al tocar un candado se separen la traba y el cuerpo y mucho menos que se desintegren los tres candados que me ha intentado colocar usted…

Pero lo mejor del día, sin duda, ha sido volver a cruzarme con sus ojos por los pasillos, volver a sentir ese cosquilleo cuando por enésima vez me sorprende mirando.

Minimalismo

Como no ando muy inspirada, os dejo por aquí algo que escribí hace no mucho, por primavera o así.

 

El granito áspero se engancha al tejido de mis pantalones.
La corriente apenas levanta un leve rumor a un escaso metro de mis pies.
Un pequeño animal se remueve entre las arbustos, puede que esté lejos, la tranquilidad me permite oír con claridad.
Cuando la brisa para, noto en la cara el cosquilleo del sol.
Hoy está despejado.
Los zapateros danzan caóticamente cerca de la orilla, en un recodo, donde al agua está en reposo. Sólo la parte de sus patas que toca la superficie deja sombra, pequeños puntos negros formando un hexágono.
Una hoja flota mostrándome el trazado de una de las corrientes que crean las piedras del lecho del río.
Viene, gira, se detiene, vacila, vuelve a moverse y se va.