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Café con posos

Ñoñipost y demás estados de ánimo

Llevo días mirando tu foto sin reconocerte, como si ya no fueras la misma, como si ya no te conociera, como si ya no existieras si no es en mi memoria, en esos recuerdos que siguen desdibujándose día a día.

Siento que te he perdido, de la única forma que me quedaba.

Llevo unos días rara. Con la cabeza en otro sitio, sin acabar de ver bien las cosas, queriendo escribir pero sin ganas. He acabado escribiendo en papel y ha salido del tirón. Algo muy muy raro en los últimos meses, pero así es como están las cosas.

Esta semana he vuelto a tomar café. En parte por rebeldía, en parte por cerrar etapa y en parte por convencimiento.
Un gesto tan sencillo como sacar un café de la máquina y tomármelo charlando con alguien ajeno a todo y con alguien que entendía todo lo que representaba. La dualidad y el secretismo que siempre mantengo.

Las más de las veces me veo contenta y concentrada en mi vida, la real, la que avanza a cada momento. Penso que soy fuerte y que puedo con todo, incluso me permito volver a soñar con triunfar.
Otras me agobio y me sigo sintiendo estancada, quisiera haber cogido carrerilla y estar ya volando y cantando aquello de you’re just a filler in the space that happened to be free.
Otras vuelvo a sentir el vacío y me entran ganas de volver a rascar esa costra que poco a poco va cicatrizando. Y acabo sintiéndome ridícula aquí quieta, a oscuras, lamentándome, sabiendo que su vida no se ha detenido más que unos minutos.
Entonces acabo levantando la vista hacia mi lámina japo -aún sin enmarcar- repitiéndome lo que dice. Y recuerdo aquello de Sonrisa Renacentista y pienso que nunca es tarde para volver a ser yo misma.

...falling down ain’t falling down
if you don’t cry when you hit the ground...

Quien tiene talento puede volar por el firmamento sin limites

(No, no es lo que dice la lámina, sino lo que dice Alicia Keys. El proverbio es Quien tiene talento puede volar por el firmamento sin límites)

Mis recuerdos se desdibujan y se confunden con las imaginaciones, olvido momentos e invento otros, a veces no sé distinguir éstos de aquellos. Comienzo a volverme loca, con una locura distinta a la desesperación del principio, con una locura más absurda, más gratuita, más autoinfligida. Comienzo a dudar hasta de la verdad y lo único que tengo como prueba es una breve nota que no me atrevo a volver a mirar y un trozo de tela negra rematado en un par de chapas, un trozo de tela que mantengo siempre a la vista, que llevo cuando te necesito a mi lado apoyándome, que en ocasiones te imagino vistiéndolo para recordar su significado.

Y yo sigo teniendo una herida que se niega a cicatrizar y que, en mi locura, suelo rascar y levantar la costra, como si quisiera que siga ahí, como si temiese que al acabar el dolor, desaparecieses hasta de mis recuerdos.

A veces me angustio y me desespero y me entran ganas de echarte en cara todo lo que ya no tengo, de gritarte y obligarte a complir todas aquellas promesas que quedaron en el aire, de recordarte todos esos buenos deseos, esas ganas, y preguntarte dónde quedaron.
Pero sé que es absurdo, que prometiste porque lo deseabas de corazón y que no has roto tu palabra, sino que aquellas frases han perdido su significado, han caducado. No has fallado, sólo hemos dejado de jugar.

No es que siga en punto y seguido, no es que no acepte, es que no me gusta, es que hay muchas cosas que sigo sin entender, es que desearía que muchas cosas hubieran sido distintas. Voy superando, voy dejando pasar ese tiempo, maravilloso y reparador que todo lo cura; pero hasta el tiempo requiere tiempo y yo añoro y necesito aquel cariño, así que lo extraigo, como puedo, de las viejas palabras, de los viejos deseos.

...just walking down memory lane... 

¿Qué es esto? ¿Rabia? ¿Abandono? ¿Despecho?

Sea lo que sea, está claro que la Fase 2 ha comenzado.
Te sigo queriendo, me sigues doliendo, pero ya no como antes. Poco a poco vuelvo a ser yo misma, lo noto, y ya tengo ganas de romper esta jaula de cristal en la que me he encerrado yo sola. Necesito encontrarme a mí misma, hacia delante, ya no miro atrás.

¿Adiós? Ni soñarlo, hasta siempre, seguiré luchando por tu amistad. 

Hoy mataría por que alguien me dijera que todo es una broma, o un error.
Hoy mataría por poder llamarla y decirle que la necesito, porque sé que con un par de palabras podría darle la vuelta a todos estos sentimientos.

Actualización: Ves? Con un par de palabras, aunque sean un poco secas, puedes hacer milagros. Y eso que no he oído lo que mataría por oír. Tu presencia siempre me ha dado calma.

Echarte de menos es normal, lo que sé que no es realista es acostarme cada noche imaginando qué habríamos hecho si aún fuésemos pareja, tener que contenerme para no suplicarte, contar los días que hace que no oigo tu voz y asustarme al darme cuenta de que casi no recuerdo cómo suena, soñar a cada momento con un abrazo, con un mometno de paz; tener tu foto en el escritorio siempre visible, estar tan cansada que he vuelto a ver tus videos, seguir esperando con la tonta esperanza de que reaparezcas, soñar casi cada noche contigo, seguir llorando amenudo, intentar imaginar qué pensarías de cada cosa que hago, cómo sería la conversación.
Sé que no es realista seguir creyendo que tenemos un futuro. Pero a veces es lo único que me da motivos para seguir respirando.

Me apetece meter un par de mudas y un par de camisetas en una mochila y salir corriendo a Mendez Álvaro. Me apetece quedarme dormida mientras intento leer en el bus. Me apetece comerme un sandwich en esa estación de servicio de Guarromán que tiene un gato blanco y negro que siempre viene a rondar. Me apetece ver olivos y más olivos. Me apetece ver las primeras fachadas con decoraciones en mostaza y ponerme nerviosa cuando aún queda una hora. Buscar con la mirada entre la gente que hay en las dársenas. El primer abrazo después de muchos días. El olor del coche. Hacer la compra en un super. La entrada del hotel. Ternerla para mí, sólo para mí el tiempo que quiera, sin preocuparme por las apariencias, y sentirme protegida de nuevo. La tranquilidad de saber que tengo dos días sin ninguna obligación más que ser feliz.
Quiero meterme en la cama, abrazarla y saber que cuando despierte todo seguirá siendo igual de perfecto.

Quiero despertar y ver que no he perdido, que no tengo que volver a luchar sola una batalla que no acabo de encontrar. 

hasta mañana

Parece mentira como algo tan simple pueda darme tanta ilusión.
Si esto es todo lo que va a haber, que así sea, pero no dejaré de insistir hasta que volvamos a dialogar.

Resulta irónico, durante casi dos meses me sorprendía a diario que estuvieras ahí, como si lo olvidara y de repente recordara que no estaba sola, que tenía a alguien a mi lado apoyándome porque quería, porque me quería; me repetía Tengo pareja entre sorprendida e incrédula.
Ahora, durante estos dos meses y supongo que por algún tiempo más, olvido que ya no estás, me despierto buscando el mensaje de buenos días que ya no me escribes, a veces me descubro esperando que me llames, haciendo planes que nunca disfrutaremos; me repito Estás soltera y no acabo ni de creerlo ni de entenderlo.

Tenías razón, al igual que el primer campamento, ha sido mágico. Tanto, que no llego a entender que tenga que conformarme con los recuerdos.
Apuesto a que también tienes razón en lo demás y por mucho que vuelva a intentarlo nunca será igual.

Gracias por seguir ahí, por seguir detrás de mí, como prometiste. Me pones los pies en la tierra, me aportas algo que ya me es imprescindible, cordura, madurez, resolución. Sé tan dura como consideres, me conoces mejor que yo misma.
Nunca podré agradecértelo lo suficiente.

Como te acabo de decir, yo no me arrepiento de nada. En todo caso, de no haber sabido aprovechar al máximo cada momento, de parpadear y no mirarte unas décimas de segundo, de quedarme dormida por las noches, de haberme emborrachado y haber olvidado llamarte anteanoche, de que las lágrimas nublaran mi última imagen de ti, de no haberte besado siempre que tuve ganas, de no haberte dicho claramente todo lo que quería, de no haber disfrutado aquel primer lambrusco, de no tener fotos paseando contigo.

Gracias por este tiempo, pro poco que pueda parecer. Gracias por haberme sacado de la mierda y por evitar que vuelva a caer, como sé que harás. Gracias por cada palabra, por cada silencio, por cada mirada, por cada caricia. Gracias por esos miles de sms de los primeros días. Gracias por haber espantado las pesadillas y traído los sueños. Gracias por haber hecho realidad tantos sueños. Gracias por haber hecho lo que a nadie permití y por haberme pedido lo que nunca permites, no sabes cuánto lo valoro. Gracias por tantas horas de charla. Gracias por aquellas primeras conversaciones en que me pusiste delante de las narices lo que no quería ver. Gracias por aquellos susurros que me retaban, que acepté y que no me atreví a contestar, aunque me muriese de ganas. Gracias por crear de una ameba, un monstruo; pero que sepas que sólo funciona contigo. Y que lo echo de menos. Gracias por despertarme con una sonrisa durante tantos días. Gracias por dejar que te despertara con una caricia al menos un par de días. Gracias por enseñarme. Gracias por hacerme aprender. Gracias por haber querido crecer a mi lado. Gracias por tu sonrisa y por tu ternura. Gracias por haberme escuchado, por haberme aconsejado. Gracias por haberme traído paz.

Aunque todo esto se me queda corto. Siento que no he tenido espacio, que no he tenido tiempo, lo siento todo comprimido, acelerado, resumido. Lo siento, más que efímero, mutilado. Me quedo con ganas de muchísimas cosas, con ganas de hacer, de decir, de proyectar, de ver, de aprender, de intentar, de soñar. Todo eso que esta noche no he querido decirte, todo eso que estaba esperando el momento idoneo. Perdona por haber dejado escapar algunas ideas, sé que no ha sido justo pero necesito que sepas hasta qué punto estoy implicada, a qué estoy -o estaba- dispuesta.
Quizá debiera dejarte esto en el correo en lugar de escribirlo aquí. Pero ha sido un impulso. Además, ya no me siento con derecho a escribirte.

A pesar de lo que crees, nucna me has hecho daño.

Gracias por haberme hecho feliz.

Gracias por haberme dado lo mejor que he tenido nunca.

 

Y aunque no deba decir esto, seguiré aquí, esperando, confiando que algún día vuelvas. Porque yo sigo creyendo que tenemos un futuro.

Untouched

Porque se convietió en la banda sonora de algo increíble, porque si no la oigo en Juanillo a través de la niebla, con el volumen tan alto que retumban lso altavoces, repitiendo el comienzo, no es lo mismo. Porque me gusta.

Y porque me anima, qué carajo.

 

(Untouched - The Veronicas)

 

Wish you were here...

...wish I was there...

Mirando a Sevilla... by *Glauka

...wish there were no here and there...

 

Segunda oportunidad

Una de las cosas que más ilusión me podían hacer:

"La vida es un regalo y tú eres mi tesoro"T.A.P. dice:
si te apetece qedar algun dia a tomar algo pasate por mi trabajo,ok?

Primera decepción

Me duele saber que no sólo me hacía ilusión a mí, me duele haber permitido y hasta fomentado que se ilusionara antes de saber si podría ir o no, me duele no poder estar, me duele haberme permitido soñarlo, me duele que otra gente esté implicada, me duele fallarle, me duele perdérmelo, como tantas otras cosas; me duele ser yo quien siempre tiene problemas, me duele la distancia, que se tranforma en impotencia; me duele perderme muchas cosas y condicionarle a que tampoco las tenga.

Pero sobretodo me duele saber que podría intentar algo, pero no lo hago. Porque soy cobarde.

Unbelievable

Es increíble lo cómoda que me hace estar... es increíble cuánto me llena a pesar de las circunstancias...

(Sí, no salgo de los ñoñipost, qué le voy a hacer) 

Recuerdos... hasta la próxima...

...seis horas de autobús, una botella de Lambrusco y otra que sobró -lo siento, no tenía estómago-, un café rápido en el Bestiario, 12 horas sin levantarnos, un paseo muy agradable por el centro con un sol radiante, una petición de boda, chocolate con menta con ilusión -lo siento, los nervios-, una cajita de Heineken también con dedicatoria, sandwiches de choped y queso, muchas horas en ese sofá que acabó lleno de pelusas de los calcetines, ese magnífico bimbo integral que llegó a Madrid, las bendiciones de un par de personas muy importantes, ninguna foto -lástima-, un libro de funcional repetido, un nuevo sabor que me obsesiona, tranquilidad, muchísima tranquilidad y calidez; hacer la compra en un Mercadona, un olor que intenté traerme de recuerdo, macarrones con toneladas de tomate y queso, lechuga cortada con la mano, muchísimas miradas, el ascensor que asustaba... y ocultaba..., mi gel que huele mal - :( -, los apuntes que adornaron la mesa del salón, una nueva frase susurrada, Juanillo, un café con el cuadro que me encanta de Hopper... tantas cosas a las que no hacen justicia estas líneas... tanas cosas que acaban en otras seis horas de autobús...

Uff..

... uff... UFF!!!

...si me dicen hace un mes que iba a estar así, me da la risa... 

Decidida

Parece mentira cuánto pueden cambiar las cosas en tan poco tiempo, parece mentira lo que leo de hace sólo un par de semanas, parece mentira cómo ha cambiado lo que tengo en la cabeza...

Y que un 8 pese más que un 500, cuenta. Pero es que 8h son más que 500km...