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Café con posos

Ñoñipost y demás estados de ánimo

Libero espacio

Como lo más normal del mundo, como debió ser hace tiempo, he borrado casi todos sus mensajes del movil; sin odio, sin rencor, sin recuerdos, sólo porque llevaban demasiado tiempo allí y ya no significaban nada.
¿Lo mejor? Que necesito ese espacio para nuevos mensajes...

Con toda la paz

Me he despertado con un sms dos horas más tarde de que sonaran los dos despertadores y con una sonrisa en la cara he seguido remoloneando quizá más de una hora. Me acabo de dar cuenta de la hora que es, estoy sin acabar la práctica que debería haber entregado ayer y dudo que llegue a programación, por tercer día consecutivo. Pero no me traumo. Ni me acuerdo de la cantidad de mails que tengo que mandar desde hace días, al final alguien ma acabará poniendo las pilas. Pero no me preocupa.

Qué ganas tengo de que llegue el sábado y hablar con el Ingeniero... 

Conversación habitual entre mis hormonas y mi cerebro

Deja de compadecerte, coño, que llevas todo el día sin ahcer nada.
¿Y qué quieres que le haga? Necesito un abrazo.
¿Necesitas? Perdona, hasta ahora nunca te has muerto, ésta vez no iba a ser distinta.
Claro, porque no es imprescindible para que siga viviendo, pero sí que lo necesito.
Entonces no digas que lo necesitas, di que lo quieres.
Vale, pero es que lo quiero tanto que lo necesito.
Pues si es tan importante, ve y abraza a la gata.
Eso no vale, joder.
¿Entonces?
No me vale cualquier persona, sólo algunas.
Pues coge la puerta y vete a tomar un café con alguno de esos.
Es que no es tan fácil.
Mira que eres picajosa. ¿Y ahora qué pasa?
Entre otras, que tengo que acabar la práctica.
¿Y por qué no la haces y luego te das una vuelta?
Porque tengo la cabeza en otro sitio y necesito mimos. No me concentro.
Joder, eres imposible. Estás que no te soportas ni tú.
Vete a la mierda.


Home, sweet home

El turno de 3h de laboratorio de convierte en más de 4h, me entero de que han cambiado el recorrido del U cuando acabo en otra facultad, mi compañera sigue sin terminar la práctica que debería estar entregada hace diez días, se me ha pirado la pinza y he cogido un bus en dirección contraria, el puto C++ me suma dos letras y me devuelve un valor enorme, tengo que mirar uno a uno una lista de trescientos y pico datos, el profesor de laboratorio se ha picado conmigo porque el técnico -su jefe- sabe más que él y se lo ha demostrado, se me ha olvidado el paraguas en casa...

Hoy es uno de esos días en los que sólo quieres lelgar a casa para poder dedicarte a mirarte el ombligo.

Vuelta al cole

Me he pasado la semana preguntándome cómo es posible que, si hice el horario de este cuatrimestre para ir exclusivamente por las tardes, ahora tenga todos los días mañana y tarde -menos los viernes, que podré levantarme tarde, gracias a Gauss.
Después de cagarme en los informes de los prácticas, en los experimentos absurdos, en los malditos errores mayores que sus magnitudes y el tipo del laboratorio que dijo 'Sobretodo recordad no meter la lengua en los enchufes' -cuyos padres eran primos, estoy convencida-; hoy he llegado a las 21h a casa, para variar,  preguntándome si será requisito indispensable no saber redactar para ser profesor de laboratorio. Así que también me cago en esos inútiles que no saben explicar algo tan sencillo como el efecto fotoeléctrico y nos hacen estar una semana dándole vueltas a tres tristes páginas.
Ubuntu se ríe de mí tanto que me estoy planteando pasarme a Debian.

Pero algo bueno hay, que mi vena pesimista parece que pasó. Me han hablado de un taller de software libre en la Semana de la Ciencia que puede estar bien. Estoy casi convencida de sacarme el abono de temporada para el María Guerrero y/o Valle-Inclán. Clarísimamente voy a subir a tutorías más de una vez este cuatrimestre -¡como para perder la ocuasión! Estoy de tan buen humor que me sorprendo a mí misma; sé que ya lo superé y recuperé fuerzas, ya me siento yo misma. Ya me he hecho a la idea de sacarme el carnet -otra cosa es que encuentre tiempo. Veo las cosas de otra manera, estoy más despierta, más ágil. Vuelvo a querer escribir, no encuentro tiempo, pero por fin otra vez me apetece.

(Sí, ya sé, de Lanzarote nada, pero es que las batallitas hay que redactarlas bien que si no no tienen gracia) 

Por 5 puntos: ¿dónde estuve la semana pasada?

Por 5 puntos: ¿dónde estuve la semana pasada?

Como supongo que por la inclinación del sol y la composición de la arena no podréis localizar la playa, concreto: Lanzarote. Una isla preciosa y extrañísima, pasé el primer día mirando por la ventanilla diciendo 'Qué lugar tan raro, parace un corta-y-pega de Andalucía, Mongolia, la Luna y algo más que se han inventado aquí' pero desde luego hay que verlo para entenderlo -ya subiré algunas fotos.

Vuelvo menos estresada -que falta me hacía-, ligeramente más morena -ya no brillo al iluminarme- y con ganas de hacer muchas cosas. A ver cuánto me dura.

El Ingeniero se queda

Da gusto poder volverte a sentar en un parque con una lata de cerveza y hecharte unas risas con la misma persona que puedes coger aire y contarle cosas como sólo podías hacer en tu cabeza. Da gusto que algunos conocidos se conviertan en amigos.

¡Y vVaya casa que tiene! ¡Y en Chamberí! Creo que me voy a plantear pedirle matrimonio...

Renovándome, poco a poco

Tengo muchas cosas -personas- pendientes desde hace unos tres años. Hasta ahora no he sido capaz de enfrentarme al pasado, he procurado mirar para otro lado y evitar la ansiedad que me producía pensarlo. Pero creo que ya va siendo hora de hablar, intentar arreglarlo, dar explicaciones y pedir perdón a quién corresponde.
No sé muy bien hasta dónde remontarme, cuánto explicar ni qué esperar, pero siento que ya tengo fuerzas para dar la cara y mi subconsciente me lo recuerda casi cada noche mientras duermo. En un par de días cogeré el teléfono; empezaré por lo sencillo, para ir acostumbrándome y ya de paso preguntar cómo están las cosas. El primer paso no creo que sea muy difícil, siempre hemos sido buenas amigas y hasta ahora me ha entendido bastante bien a pesar de lo poco que hemos habaldo.

Por lo pronto, y para coger fuerzas, esta tarde me tomaré unas cañas con el Ingeniero, que tengo unas ganas tremendas de darle un abrazo y que me cuente las novedades. Intuyo que va a ser una persona importante a partir de ahora.

Paz (o de como algunas cosas acaban bien)

Paz es lo que siento. Calma. Tranquilidad.
Hemos quedado y no he sido yo quien lo ha propuesto -no debe tener tan borrado mi número. Hemos vuelto a hablar, a reír, a dejarnos llevar, a bromear, a pasear como al principio. Y yo he vuelto a ver esa sonrisa sincera después de tanto tiempo -¿dos años?-, a encontrar su olor en la distancia del bar, a pasar la noche sin apenas darme cuenta. Pero esta vez los comentarios no han dolido tanto, no ha habido reproches -¡ninguno!- y las comparaciones no han sonado a golpe bajo. Esta vez no he ido con miedo ni con nervios, esta vez ha sido fácil, fluída.

Y así acaba todo, de una manera que no sé si es definitiva o le seguirán unos puntos suspensivos. Pero no me importa porque estoy en calma, estoy orguyosa y contenta de cómo ha ido todo -después de todo-; siento que sin haber dicho nada esta noche hemos dejado cada cosa en su sitio, no tengo más dudas, más preguntas, siento que hemos cerrado el capítulo correspondiente. Ahora, si ha de ser, podremos volver a empezar casi desde cero. Y si no, al menos podré guardarlo en al estantería con los demás recuerdos, mirarlo cuando me apetezca y recordarlo tal cual fue, sin rencores ni páginas en blanco.

Hoy también me he quedado vacía, pero de una manera tan agradable y curativa que se siente casi como plenitud. Porque ha acabado bien.


PD. Y he recuperado uno de los libros xp

¿Fin?

Ha sido... extraño, impersonal, algo forzado y algo tenso, tirando a formal, casi vacío y doloroso. Pero sobretodo extraño, muy extraño.

La primera vez que he llamado -apretando al botón verde sin mirar, sin pensarlo, como tantas otras veces- he tenido que colgar al minuto porque estaba trabajando, recordarme parpadear por el asombro -¿ha borrado mi número?- y servirme un copazo de mi amigo Baileys para calmar los nervios y la impresión -¡ha borrado mi número!-.

Horas más tarde ha sido más fácil, porque ya sabía que no me iba a rechazar, sabía que no me lo iba a poner fácil pero al menos no me iba a colgar en el primer minuto. Me ha costado hacerla hablar, ha empezado como siempre, diciendo lo ocupada que estaba y quedándose callada, pero se ha suavizado algo después de hablar yo un poco de mí y me ha contado qué está haciendo y qué va a hacer.
Por supuesto, y por si acaso, ha dejado muy claro en todo momento que está muy ocupada y que no tiene tiempo para quedar, ni aunque quisiera.
Me ha explicado cómo va a ser su verano como yo lo haría con mi abuela; bueno, más bien como lo haría con mi tía la del pueblo a la que veo tan poco que no tengo cariño pero sigue siendo mi familia y debo hablarla. Oficial. Ha sido oficial. Y mira que es algo que me recriminó porque considera hipócrita, pero me ha contado sus proyectos laborales y punto. El único comentario personal -que estaba jugando al tenis- ha sido para explicar el ruido de fondo y meterme prisa.
He oído demasiadas veces sus muletillas que quieren decir 'no tengo ningún interés en seguir hablando', he recurrido demasiadas veces a los comentarios positivos que dices cuando no sabes qué decir, he tenido que cubrir sus silencios incómodos con demasiados comentarios absurdos, he sentido que estaba demasiado lejos de mí y que me trataba como apenas un conocido. No es que haya sido una mala conversación -la primera en un año en que no discutimos- pero no me basta como probable última charla; podría haber sido un buen comienzo de acercamiento, pero no existen acercamientos en una sola fase; como últimas palabras, me resultan huecas, insuficientes.

16 minutos y 3 segundos más tarde me he quedado vacía. No estaba triste ni contenta, ni nerviosa ni tranquila, ni asustada ni aliviada. No estaba de ninguna manera. Me he quedado vacía, sin saber qué sentir ni qué pensar.
Y eso es extraño.

 

Ah! Y no, los libros ni mentarlos. Quizá deba darlos por perdidos. 

Cobarde

Soy una cobarde.
Supongo que eso se es desde siempre pero yo he empeorado mucho estos últimos años. Me limito a dejar pasar el tiempo sin atreverme a hacer una cosa u otra, sin atreverme siquiera a decidir qué es lo que quiero. Espero. Y no decido. Y veo que el tiempo va pasando y mi estómago se resiente, así que intento no pensar para evitar la ansiedad. El tiempo sigue pasando y sigo sin decidir nada. Y me siento mal conmigo msima. Y no consigo colocar mis ideas.

Así que así estoy, como otras tantas veces, sólo que ésta me está costando más que las anteriores. Hubo una que incluso le eché huevos, vaya si lo hice, pero sólo fue en esa ocasión. En general, antes tenía algo fuerte dentro de mí que me movía, a cagarla, pero me movía. Ahora ningún sentimiento es tan importante como para destacar sombre los demás. Hay una parte que es relativamente sencilla, sólo tengo que engañarme a mí misma, coger el teléfono e improvisar. Pero hay otra que me está destrozando, porque no sé cómo hacerlo, cómo decirlo y, sobretodo, porque me avergüenza, porque quiero hacerlo porque es importante para mí pero no quiero hacerlo para no quedar mal. Y eso me avergüenza, porque no quiero ser así.
Así que aquí estoy, llevo dos días en casa, vine para solucionarlo, pero no soy capaz ni de pensar qué decir cuando descuelgue el teléfono. Y dejo pasar el tiempo leyendo para no ser consciente de lo que estoy haciendo.

Pero esta vez sí que tiene fecha de caducidad. 

These days...

These days...

(I'm drowning myself in lime tea)

Neverending Story

Volvieron los reproches. Debe ser que alguien le ha contado lo del último canto del cisne y antes de irse ha decidido hacerlo por la puerta grande.

Parece que hice bien al elegir la foto de la cabecera, no lo dice, pero es Phoenix y yo lo sé. Supongo que me sirve de recordatorio.

Late early hours

Late early hours

La gente se suele extrañar cuando digo que no me cuesta aguantar despierta hasta estas horas. Me encanta dejar pasar toda la noche, ver amanecer, desayunar oyendo a las golondrinas y meterme a la cama. Nada supera un buen anochecer, pero estoy aprendiendo a valorar la calma de las mañanas.

... Tan tan. Llaman a la puerta otra vez, ya va, ¿quién es? Fui a abrir y se metió en mi casa un amanecer ¡ahí va! ¡que bien! Sola... pensar que estaba sola y pensé: ¡joder! ¡que bien! ... Seguir la trayectoria que llevan las nubes y volver por la mañana igual que sale el sol...

Which memories remain?

Después de cuatro años aún me sorprender volver a comprobar que en bachillerato sabía más que ahora.

Esta tarde he estado recuperando viejos apuntes, a ver si se me aclaraba algo el temario. Después de haber soñado con aquella profesora a la que sigo queriendo encontrar para dar las gracias, después de haber escrito a una de esas amigas a las que abandoné casi sin explicaciones, después de haber recibido un mail de una de esas amigas que desapareció sin despedirse.
Y me ha resultado facilísimo perderme en recuerdos, olvidar el presente y sentir que sigo en aquella clase, que estos papeles son recientes, que estas son las asignaturas que debería estar estudiando; me parecen actuales esos recuerdos de pequeños detalles -los márgenes pintados, las fotocopias de ejercicios porque nos quedábamos sin tiempo, la luz de cada clase, su cara cuando se quedaba en blanco en la pizarra, la mirada perdida  cuando se distraía con otra cosa, el tono que empleaba cuando no entendíamos nada, ese anillo de Capitán Planeta, la manera de moverse delante de la pizarra como si bailase, pintar Picachus en los exámenes- y aún puedo oir todas aquellas coñas -Maura es Jesucristo para vosotros; Mira qué bien, estos dos puntos están alineados; Anaya: sillas cómodas; Os recomiendo lso colorines, no vivimos en Technicolor?-

Me ha resultado facilísimo sentir que el pasado era el presente y complicadísimo recordar el presente real: la gente, la facultad, las explciaciones.. todo es más difuso. Mis recuerdos actuales no tienen tantos detalles como los pasados; sin embargo, en el momento soy más consciente de todo lo que ocurre a mi alrededor ahora que antes.
¿Por qué ha cambiado mi manera de percibir el mundo? ¿Por qué antes comprendía y almacenaba todo de forma definitiva y fiable mientras que ahora siento de manera más extensa, más global, pero lo memorizo superficialmente?

La primavera...

Esta tarde en el metro no sólo he visto un hombre que era El Hombre, sino que llevaba adheridos a ese torso Los Brazos... mmm....

Editado: Esta tarde le he vuelto a ver.. será cuestión de salir un poco antes de la biblioteca todos los días... 

Dije que me comería el mundo

Hoy pretendía ser un día cualquiera, de esos que por no tener nada característico pasan al olvido. Pero -siempre hay un pero- no ha sido así, sino que he encontrado varios detalles que me han ilusionado, esas pequeñas cosas inesperadas que son las que me hacen sentir bien.
La más importante quizá ha sido un té con la única monoteísta (xD) que conozco, que me ha hecho reír, me ha hecho sonreír, me ha recordado lo importante que es hablar con la gente para no vivir una falsa realidad, me ha invitado a tortitas, me ha recordado que hay vida más adelante y cuánto la hecho en falta, me ha animado, me ha preguntado y me ha contestado y, sobretodo, porque ha sido la primera persona en no recuerdo cuánto tiempo que me pregunta ¿cómo estás? de esa manera, con interés, ganas y ánimo de protección (si es que existe esa expresión).
Así que me ha recordado a Topito y la explicación que le debo, a Cefe y su empeño en no hablar nada, a Gwen y las risas con cervezas, a Go+N y el eterno café pendiente; me ha demostrado cuánto he aprendido por aceptar que no nos volveremos a ver dentro de un par de años, que hay otras posibilidades en las que no habían pensado, que afortunadamente a veces me equivoco; me ha recordado que me ordenaron indagar, que quiero seguir aprendiendo y que sólo las ósmosis me parece una velocidad aceptable.

Por lo demás el día se salda con:
-Un bonito ramo de margaritas que le he comprado a mi madre.
-Un friki-grafiti que me han hecho en el brazo.
-Un bollipunto (o dos) para mí.
-Un bollipunto para mi gaydar.
-Directrices para un examen que más me vale aprobar.
-Varias llamadas pendientes.
-El retorno del café con posos, the one and only.
-Dos frikipuntos por pillar coñas que se dejan caer.
-Palabras agradables de alguien distante.
-La sensación de estar tranquila conmigo misma, contenta y quizá orgullosa.
-Agradecimiento por haberme reconciliado con mi cerebro, que probablemente fue lo que me arrastró a la mierda hace tres años.

45%

Estamos de enhorabuena: ¡ha salido Berci!

Ahora cerremos todos los ojos y visualicemos un biblioteca con las estanterias llenas de libros, una sala de informática con más de 30 puestos en la que los ordenadores soportan más de dos aplicaciones simultáneas, un laboratorio en el que no hay que hacer turnos para llegar al osciloscopio o en el que puedes tocar los aparatos sin miedo a electrocutarte, unas aulas en las que no te tienes que sentar en el suelo porque hay suficientes sillas y unas magnas en las que no caen trozos de techo. Ya puestos, concentrémonos en una facultad con las paredes limpias o, si acaso, con ecuaciones decorándolas, no con pintadas de mierda.

Einstein ha vuelto, eso debe ser señal de que tendremos buena suerte... 

Cerrado por vacaciones

Me pasé el finde tirada en el sofá viendo series con un Baileys en la mano, estos dos días estornudando por el polvo del armario -vacaciones=limpieza a fondo- y mañana me voy al pueblo, a ver si me centro, estudio y coloco algunas ideas. Con un poco de suerte también hago alguna foto buena, que pretendo dedicarle tiempo.
Supongo que a partir de la semana que viene estaré más expresiva. Pasadlo bien.

PD. Wow! Sita ha vuelto! ;p 

De la relatividad del tiempo y la levedad del ser

Cuando vuelves a sentir que la palabra que mejor te define es serena, cuando te vuelves a arreglar para salir, cuando puedes volver a ciertos lugares sin que signifiquen nada, cuando llegas a casa sintiendo que podrías seguir hablando, que aún es pronto, cuando te descubres contando cosas que habías olvidado, cuando quieres presentar a gente, cuando ves que cae otra piedra y que puedes ver mucho más a través del muro, cuando sonríes, de nuevo, esa sonrisa renacentista entiendes que no todo tiene que ser trágico, que la compicación quedó atrás y que por fin has vuelto a ser una persona prácticamente completa, que comienzas una nueva etapa y por tanto puedes redefinir las normas y reescribir tu personaje.
Trillian 2.1. Y seguimos contando.