Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2008.
Feliz 2008

Que sé que será bueno. Para el que sea bueno.
Como espero comprendais, ahroa mismo no estoy de humor para contar lo cojonudo que fue el viaje a Granada ni lo bien que me lo pasé un nochevieja. Puede que nunca lo haga. Puede que no escriba más por aquí. Prometo contenerme y no escribir mierda autocompasiva a pesar de que en este momento lo único que siento es fatiga, es un nudo en la boca del estómago que no sé si pretende que llore, que grite, que vomite o todo a la vez.
Me voy a la cama. Quizá sueñe algo bonito. Procuraré no pensar en nada para no desgastar mis recuerdos, sospecho que lso necesitaré incluso más en otros momentos.
Espero que los demás no terminaseis las 12 uvas. Si lo hicisteis, aviso: yo tome 24.
Imbécil, sí. Traidora, no.

Gracias por este tiempo, pro poco que pueda parecer. Gracias por haberme sacado de la mierda y por evitar que vuelva a caer, como sé que harás. Gracias por cada palabra, por cada silencio, por cada mirada, por cada caricia. Gracias por esos miles de sms de los primeros días. Gracias por haber espantado las pesadillas y traído los sueños. Gracias por haber hecho realidad tantos sueños. Gracias por haber hecho lo que a nadie permití y por haberme pedido lo que nunca permites, no sabes cuánto lo valoro. Gracias por tantas horas de charla. Gracias por aquellas primeras conversaciones en que me pusiste delante de las narices lo que no quería ver. Gracias por aquellos susurros que me retaban, que acepté y que no me atreví a contestar, aunque me muriese de ganas. Gracias por crear de una ameba, un monstruo; pero que sepas que sólo funciona contigo. Y que lo echo de menos. Gracias por despertarme con una sonrisa durante tantos días. Gracias por dejar que te despertara con una caricia al menos un par de días. Gracias por enseñarme. Gracias por hacerme aprender. Gracias por haber querido crecer a mi lado. Gracias por tu sonrisa y por tu ternura. Gracias por haberme escuchado, por haberme aconsejado. Gracias por haberme traído paz.
Aunque todo esto se me queda corto. Siento que no he tenido espacio, que no he tenido tiempo, lo siento todo comprimido, acelerado, resumido. Lo siento, más que efímero, mutilado. Me quedo con ganas de muchísimas cosas, con ganas de hacer, de decir, de proyectar, de ver, de aprender, de intentar, de soñar. Todo eso que esta noche no he querido decirte, todo eso que estaba esperando el momento idoneo. Perdona por haber dejado escapar algunas ideas, sé que no ha sido justo pero necesito que sepas hasta qué punto estoy implicada, a qué estoy -o estaba- dispuesta.
Quizá debiera dejarte esto en el correo en lugar de escribirlo aquí. Pero ha sido un impulso. Además, ya no me siento con derecho a escribirte.
A pesar de lo que crees, nucna me has hecho daño.
Gracias por haberme hecho feliz.
Gracias por haberme dado lo mejor que he tenido nunca.
Y aunque no deba decir esto, seguiré aquí, esperando, confiando que algún día vuelvas. Porque yo sigo creyendo que tenemos un futuro.
Tenías razón, al igual que el primer campamento, ha sido mágico. Tanto, que no llego a entender que tenga que conformarme con los recuerdos.
Apuesto a que también tienes razón en lo demás y por mucho que vuelva a intentarlo nunca será igual.
Gracias por seguir ahí, por seguir detrás de mí, como prometiste. Me pones los pies en la tierra, me aportas algo que ya me es imprescindible, cordura, madurez, resolución. Sé tan dura como consideres, me conoces mejor que yo misma.
Nunca podré agradecértelo lo suficiente.


